Los religiosos se mostraron abiertos a que cualquiera de los llamados a votar pueda ser elegido como Papa. Hay debate si debe seguir la línea de mayor apertura que introdujo Francisco
domingo 04 de mayo de 2025 | 6:05hs.
Los trabajos de aislación y cierre de habitaciones se realizan sin descanso.
Los cardenales que participan en las congregaciones previas al cónclave que elegirá un sucesor del papa Francisco volvieron a verse ayer por la mañana para exponer sus puntos de vista y con el debate todavía “abierto”.
“Aún no estamos listos, debemos descubrir quién ha sido elegido por el Señor. Necesitamos un poco más de tiempo para rezar juntos”, confesó ante los medios a su llegada al Vaticano el cardenal francés Jean-Paul Vesco, uno de los electores en el cónclave.

El también arzobispo de Argel se mostró optimista con los debates: “Estoy convencido de que estaremos preparados en el momento justo. Daremos a la iglesia el Papa que el Señor ha elegido”, auguró.
A la pregunta de si el futuro pontífice seguirá la línea de Francisco, monseñor Vesco respondió “lo espero”.
En la misma línea, el cardenal chileno Fernando Natalio Chomali Garib subrayó: “Tenemos 133 nombres y todo está abierto”, en declaraciones a la prensa que le esperaba a su llegada.
En las reuniones, tal y como declaró Vesco, tiene una importante cabida el legado del difunto papa Francisco y se debate sobre si se debe seguir su línea más aperturista.
“Estamos todavía buscando al nuevo Papa. El deseo es que pueda seguir en continuidad con Francisco”, declaró el cardenal argentino Vicente Bokalic Iglic.

El cardenal italiano Marcello Semeraro opinó en las páginas de ‘La Stampa’ declarando que la intención es encontrar un pontífice que no tenga que gobernar solo: “En el cónclave buscamos a un director de orquesta, no a un solista”, apuntó.
Abogando también por la colaboración, el italiano Fernando Filoni consideró que el futuro papa deberá ser ayudado por el Colegio Cardenalicio y por los obispos del mundo porque, avisó en ‘La Repubblica’, “no es el encargado de responder todos los problemas”.
La de ayer fue la novena congregación general con la que los cardenales regulan el periodo de ‘sede vacante’ tras la muerte o renuncia de un pontífice y que sirve de preparación para el cónclave.
El que buscará al sucesor de Francisco comenzará en la tarde del próximo miércoles con el encierro en la Capilla Sixtina de un total de 133 cardenales electores (menores de 80 años), dada la ausencia de dos por problemas de salud, el español Antonio Cañizares y el keniano John Njue.
Francisco y la diversidad
Por su parte, el cardenal Claudio Gugerotti recordó el viernes cómo Francisco enseñó “a amar la diversidad”, en la séptima misa de luto en memoria del papa argentino en la basílica de San Pedro del Vaticano, donde instó a proteger y acoger a los católicos de Oriente Medio para que preserven su identidad.
“El papa Francisco, que nos ha enseñado a amar la diversidad y la riqueza de la expresión de todo aquello que es humano, creo que hoy se alegre de vernos juntos en oración por él y por su intercesión”, aseguró en su homilía Gugerotti, prefecto del Dicasterio para las Iglesias Orientales.
Gugerotti fue el encargado de oficiar la misa diaria en la basílica de San Pedro del Vaticano, mientras la Iglesia se encamina a hacia el cónclave que comenzará el próximo miércoles.
“A los ojos y corazón de nuestros hermanos y hermanas de Oriente siempre les ha sido querido custodiar la increíble paradoja del acontecimiento cristiano”, agregó.
Todos los cardenales deben estar listos para la misa Pro Eligendo Pontifice en la basílica de San Pedro a las 10 de la mañana, hora local, del miércoles para después, por la tarde, procesionar hasta su encierro en la Capilla Sixtina. Ese día ya habrá la primera votación, cuyo resultado, como manda la tradición, será comunicada al mundo exterior con el humo de sus votos quemados, a través de la chimenea colocada en lo alto de la Capilla Sixtina: blanco significa que hay nuevo Papa y negro, lo contrario.
Seguridad y detalles para estar aislados
El Cónclave donde se elegirá al sucesor del papa Francisco, fallecido este 21 de abril, empezará el próximo miércoles por la tarde con el encierro en la Capilla Sixtina con 133 cardenales llegados de todo el mundo. Por eso, los preparativos se llevan a cabo sin pausa, con la colaboración de más de 40 profesiones, entre carpinteros, herreros, decoradores, personal de limpieza, administrativos, contables y otros 20 obreros de refuerzo reclutados de empresas externas.
En primer lugar, el Vaticano ha preparado unas 200 habitaciones para los cardenales y sus ayudantes, repartidas entre la Casa Santa Marta, un hotel dentro del Vaticano donde Francisco dispuso su residencia, y el Colegio Etíope, un antiguo seminario.
En ambos edificios, según Screpanti, se han creado compartimentos que “garantizarán” el aislamiento de los votantes en el cónclave con tabiques, puertas provisionales y el cierre provisional de ventanas. Las autoridades vaticanas se esforzarán para que los accesos del área de la ceremonia sean blindados.
“El día antes del cónclave nuestro personal ayudará a imponer casi 80 cierres de plomo en todos los accesos del perímetro del cónclave”, asegura el ingeniero. En la capilla todos los equipos electrónicos fueron desactivados.

