La práctica propone escribir y quemar experiencias negativas, agradecer lo vivido y proyectar nuevas metas como forma de trabajar el perdón y el desbloquear el inicio de un nuevo ciclo.
viernes 02 de enero de 2026 | 15:00hs.
Centro Holístico Fundación Padre Pío de Pietrelcina. //Fotos: Joaquín Galiano.
Con el comienzo del año, los rituales de cierre y renovación vuelven a ocupar un lugar central. Muchas personas buscan rituales de comienzo de ciclo que les permitan dejar atrás cargas emocionales y proyectar el futuro con mayor claridad.
Desde el Centro Holístico Fundación Padre Pío de Pietrelcina, la instructora de reiki Manuela Irene Benítez compartió una práctica orientada al perdón, la liberación emocional y la proyección de nuevas metas.
«Es un ritual donde se va a escribir todo lo malo que nos pasó durante el año para poder sacar eso de nuestra memoria, quedarnos con el aprendizaje y poder mirarlo desde otro punto de vista», señaló. La propuesta parte de la escritura como herramienta para registrar experiencias difíciles, con el objetivo de liberarlas y evitar que permanezcan en el inconsciente.

En la Fundación Padre Pío, el trabajo con el perdón ocupa un lugar central. “No podemos iniciar el año 2026 con rencores, con energías que nos bloqueen”, sostuvo Benítez, y agregó que el acto de escribir y luego quemar ese papel permite «soltar, liberar y transmutar» lo que generó dolor o conflicto. Según explicó, observar cómo el papel se consume en el fuego tiene también un impacto emocional concreto: «al ver cómo se quema, tiene un efecto psicológico».
El ritual se organiza en etapas. Tras la liberación de lo negativo, se propuso un momento de agradecimiento, poniendo la atención en lo positivo del año que terminó. «Con el agradecimiento, con todo lo bueno», explicó la instructora. En una tercera instancia, se trabaja sobre las metas y deseos para el año que comienza, enfocando la energía en aquello que se quiere construir.

Desde la mirada del reiki, este proceso no solo involucra la mente, sino distintas dimensiones de la persona. «Nosotros tenemos un cuerpo físico, un cuerpo emocional, un cuerpo mental, etérico y un cuerpo espiritual», detalló Benítez. En ese sentido, remarcó que para acceder al plano espiritual, donde sitúa «la presencia de Dios en nosotros», es necesario liberar emociones y pensamientos negativos. «Con malas emociones, malos pensamientos, no podemos llegar a nuestro cuerpo espiritual. Eso nos separa de la presencia de Dios», afirmó.
Más allá del aspecto espiritual, la práctica encuentra respaldo en herramientas reconocidas por la psicología. «Escribir lo que nos pasó, mirarlo, sacarlo, nos da poder sobre eso que nos ocurre», explicó Benítez, y aclaró: «Eso se llama escritura terapéutica. Es una técnica psicológica».
La propuesta, señala, no se limita a una fecha puntual, aunque el fin de año aparece como un momento especialmente propicio. «Es primordial comenzar el año liviano», concluyó, destacando el valor de cerrar etapas desde una actitud consciente, de perdón y liberación.


