
Apuesta por los proyectos a largo plazo y vive entre la exigencia del profesionalismo y la pasión del amateurismo. Guillermo Brajkovic convirtió a Telecentro en el mejor equipo del país, pero sus logros van más allá del campo de juego
miércoles 18 de marzo de 2026 | 6:05hs.
Brajkovic comenzó su séptimo año al frente de Telecentro, un proyecto que soñó y hoy es una realidad.
Foto: agustina vera
Tiene claro el objetivo y cree en los procesos. No se mareó con la llegada de los títulos y sabe que el éxito de su proyecto está fuera del campo de juego. Trata, primero, con personas y luego con los jugadores. Aprendió que tenía que prepararse para estar al frente de un equipo y le da mucha preponderancia al convencimiento basado en el trabajo.
La idea que Guillermo Brajkovic pensó para Telecentro Futsal ya no es solamente suya. Sus jugadores y los dirigentes se hicieron parte y el Nacional ganado el año pasado en Comodoro Rivadavia fue la coronación de un trabajo que empezó a transitar su séptimo año.
La pasión para combinar el amateurismo y el profesionalismo es clave. Sueña con aprovechar el momento del fútbol de salón y dar un salto de calidad en Posadas y Misiones.
¿Cómo se conjuga la competencia, el alto rendimiento, con el amateurismo?
No es fácil hacerlo, requiere de un montón de cosas, que se combinen un montón de cosas, pero principalmente creo yo, pasión. Una pasión enorme por lo que hacemos, un gusto muy grande por lo que hacemos, entender procesos. Entender un proceso no significa solamente el paso del tiempo, el proceso es mucho más grande que dejar que el tiempo pase, requiere disciplina, requiere consecución en cada una de las labores que se hacen, requiere estar preparado y aprender que el perder no es el antónimo de ganar, o que el fracaso no es el antónimo del éxito, sino que es parte, y eso es una de las cosas más difíciles para un equipo.
Hoy vivimos en una época de una inmediatez tan grande, en la que no hay tiempo para nada, en la que nadie lee un libro porque se tarda mucho, en la nadie mira un video de tres minutos porque es muy largo. Si lonextrapolás a la vida de nosotros, al trabajo, a las relaciones personales y vamos hasta el deporte, es como si fuera que vos arrancás y tenés que salir campeón mañana y no existe eso. Hay una tolerancia muy pequeña al fracaso. Las cosas tienen su tiempo y eso es una de las cosas más importantes que se necesita, que está dentro del proceso.
¿Cómo aprendiste a gestionar ese proceso?
Requiere una preparación. Primero tenemos que entender que cuando estamos al frente de un proyecto, de club como en este caso, pero además al frente de un montón de personas, primero son personas, después son jugadores, en este caso de fútbol de salón.
Para convencer tenés que entender un montón de cosas y tenés que saber explicar este tipo de cosas. Tenés que ir viendo quién se va a subir a un barco y quién no. Requiere una preparación bastante importante de los que estamos al frente.
Yo consideraba que saber mucho del deporte era el 80 por ciento y después había un 20 por ciento de otras cosas. Tuve la suerte de que mi cuerpo me dio para jugar hasta una edad más larga de la que todo el mundo, pero ya sabía que quedaba poco y me empecé a preparar, todavía en los últimos años en los que yo jugaba. Ahí empecé a ver un montón de cosas y entendí que el prepararse significa prepararse en serio y que saber del deporte es el 30 por ciento. En el otro 70 por ciento hay un montón de cosas que son periféricas, que hacen a que uno pueda llevar un proyecto adelante, como hoy lo tiene Telecentro, empezando el séptimo año del trabajo, y que vos puedas soportar a mediano y largo plazo.
En el amateurismo tenemos un universo muy grande de trabajo, de familia, de problemas que tenemos en la vida y que traemos de atrás. Tenés que prepararte en cómo manejar personas, en liderazgo, y cómo podés amalgamar lo personal con el amateurismo ese que tenemos, para llevarlo al deporte de alta competencia. Eso significa entrenar como profesionales, pero no vivís de eso y por eso hablaba mucho de la pasión.
¿Cómo lidiás con la tecnología? Porque vos dirigís jugadores que son de otra generación…
Eso hace parte ya del 30 por ciento del que hablaba, del que hoy estoy convencido, ya tiene que ver con el deporte, pero no dejan de ser personas. Los chicos hoy se comunican diferente, yo estoy cercano a los 50. Las cosas difíciles te las decían en la cara. Antes venía alguien, te encerraba y te decía ‘mira esto’ y lo difícil era face to face. Hoy es al revés, los chicos están todo el día con vos y cuando necesitan decirte algo importante te escriben por WhatsApp y tenés que aprender a comunicarte distinto. Ellos no tienen que comunicarse como a vos se te antoja y por eso hablo de prepararse.
En lo deportivo, tenés que llenarte con la tecnología, porque hoy requieren de muchísima más información de la que teníamos nosotros.
¿Requieren de más información o de la información justa?
Una cosa es la información y otra cosa es cómo la transmitís. Hoy la transmisión de la información tiene que ser en lapsos cortos o pequeños, pero eso no significa que les des poca, tenés que tener un poder de síntesis muy grande para saber decir muchas cosas en corto tiempo, y en eso la tecnología te ayuda un montón.
Para hacer lo que nosotros hicimos, de tener un desarrollo importante, no te alcanza verte todos los días con los chicos y entrenar todos los días. Tenés que tener lo que hacen los equipos grandes y profesionales: hacer videoanálisis. O sea, llegar a un entrenamiento para específicamente hacer un trabajo. Lo hacen los profesionales, pero en este caso es una necesidad máxima para nosotros, porque los chicos salen de laburar a las nueve menos cuarto de la noche y a las nueve y media nos encontramos para entrenar. Llegan a las once y media a sus casas, se bañan, se acuestan a dormir y se levantan a laburar, y cuando terminan de laburar nos estamos viendo de nuevo. ¿En qué momento yo puedo hablar de corrección? Usando tecnología.
Filmamos las prácticas, filmamos los partidos y hacemos un recorte de un par de segundos, yo te lo mando y te digo ‘mirá, fijate esto’. Un video de cinco segundos, un audio de 20 o 25 segundos que diga ‘fijate esto, tendría que ser más o menos así’. El video tiene un poder de aprendizaje muy grande. Eso es una herramienta fundamental. Ahorro tiempo, es más, multiplico el tiempo que tengo con ellos porque hoy tienen el teléfono en la mano todo el tiempo, entonces eso también requiere de nosotros poder hacer una gestión del tiempo de tu día enorme.
Ustedes tienen un proyecto, pero necesitás que el resto te compita.
Nosotros tuvimos en Plastimí alguien a quien perseguir durante un tiempo, te diría los años finales de auge de Plastimí, y ese auge creo que termina porque había gente completamente determinada a ocupar ese lugar que fuimos nosotros. No importa cuándo, en ese sentido el convencimiento es muy importante. Nosotros, y digo nosotros porque era el equipo completo, estábamos convencidos de que ese tiempo de dominio de Plastimí iba a terminar algún día, no sabíamos cuándo, pero sabíamos que iba a terminar y que nosotros íbamos a ocupar ese lugar.
Lastimosamente, y esto para mí es una mala noticia, Plastimí se termina desarmando porque no pudieron, no quisieron o no supieron, no lo sé, renovar en edad, seguir, y eso fue un golpe muy grande para nosotros porque de perseguir dejamos de competir. Y de ahí quedas vos como el tipo para ser perseguido.
Yo estoy trabajando fuertemente en intentar que nuestros rivales puedan empezar a entender, yo creo que ya han entendido, que hay que mejorar el futsal de la provincia de Misiones. Ese era un objetivo del proyecto inicial, no ser campeón de algo. Apuntaba exclusivamente a eso, en que en lugar de ser uno o dos, en algún momento seamos seis o siete, que entrenemos todos los días, que tengamos un plan de negocio, con el que vos puedas ver cómo financiarte, de dónde sacar la guita, cómo lograr entrenar como profesionales, sin esperar a que el Estado te financie. Porque todos dicen ‘todo funciona mientras hay plata’, pero cuando no hay plata tenés que generar también un plan para saber cómo financiarte.
Nosotros necesitamos que la coyuntura ayude y, dentro de la coyuntura, que los otros equipos empiecen a tomar conciencia de una cosa que yo estoy convencidísimo. Nosotros tenemos muchísimo talento para todos los deportes, pero si vamos a hablar específicamente del fútbol de salón, tenemos muchísimo talento en la ciudad y en la provincia, pero mucho. Y no es posible que Misiones haya ganado tres veces en los últimos 30 años a nivel nacional. Tenemos que estar ahí, compitiendo.
¿Debe cambiar algo?
Hay que cambiar la cultura del jugador, la cultura de los cuerpos técnicos, que ahí yo creo que hay un tema muy clave. Falta desarrollar muchísimo a los entrenadores. Y el último, que no me compete, pero sí viene ligado y viene de la mano, que es la dirigencia.
Que tengan ganas de hacer un click y apoyar en serio, más allá del desarrollo local, para crecer, para llegar a lugares a los que nunca hemos llegado. Y cuando nosotros ahora llegamos a la elite, ver cómo esa coyuntura, en este caso de una liga o de una provincia, puede sostener su equipo de alto rendimiento. Como le pasa a OTC, como hoy nos empieza a pasar a nosotros, las chicas de las Brujas jugando la Liga Nacional de vóley.
No solamente los equipos se tienen que convencer y hacer el esfuerzo, sino que nosotros los entrenadores, no me escapo de eso, tenemos que estar muy preparados y después la dirigencia tiene que acompañar ese esfuerzo. No que lo genere, porque no quiero que nadie me genere, pero sí que acompañe. Son tres patas, que si no llega a esa sinergia, es difícil.
¿Y se está haciendo ese trabajo?
Sí, tenemos muchos equipos en distintos niveles. Hoy hay dos y te diría que puede haber un tercero más, aparte de nosotros, que están empezando. Hace poco tiempo, uno o dos años, pero empezaron a entrenar más seriamente, empezaron a agregarle cositas al juntarse a entrenar, a entrenar con otro sentido, intentan armar una identidad, un plan de juego. Agregaron gimnasio a su rutina semanal, para que esté mejor preparados físicamente.
Telecentro hoy está haciendo todo lo que puede de sí mismo y todo lo que puede para los demás, para que ese cambio suceda. Hay equipos con quienes tengo comunicación diaria de nuestros rivales, que preguntan ‘¿cómo puedo hacer esto?’ Algunos me pidieron datos, otros no, pero los veo trabajar, que ya están intentando y en esa búsqueda mejorás.
¿Se comprende que es parte de un proceso?
Un proceso no es un año. El proceso es repetir, es consistencia. Yo hablo mucho de la palabra consistencia, porque tenés que ser consistente en el tiempo. Siempre lo explicaba a los jugadores cuando no entendían qué era. Hay jugadores que son muy buenos, que juegan muy bien. Ahora, cuando yo hablo de competir, hablo de jugar muy bien en los momentos en los que hay que jugar bien. Y consistencia es jugar muy bien en los momentos en los que hay que jugar bien, llevada al tiempo. Entonces, esa consistencia, tomándolo como un todo, como el deporte, necesitamos a lo largo del tiempo para tener uno, dos, tres equipos.
Lo del básquet hoy en Misiones. El básquet está yendo a un lugar y se está manteniendo en un lugar exacto. Hoy en el fútbol de salón recién se ve el resultado de un equipo. Pero esto lleva seis años de trabajo, de mucho trabajo de los jugadores, de nosotros el cuerpo técnico y de que entiendan los dirigentes.
Yo encontré en Eduardo Pawluszek un gran dirigente. Ser dirigente es intentar, en el caso de un club, que el club tenga la herramienta para ir dando saltos.
¿Y cómo nos vamos a desarrollar?
Que tengamos el ecosistema para poder seguir desarrollándonos. Que los equipos puedan participar en los torneos nacionales. De la tercera, de la segunda, de la primera categoría. Todos los años. Con capacidad real de competir porque entrenaste y después hay una pata más, que es la que hoy me toca, que es desarrollar el talento desde una selección.
Una cosa es desarrollar talento y otra cosa es entrenar talento. Hoy en Telecentro, después de seis años, a mí me toca en la gran mayoría del plantel, entrenar talento. Pero durante seis años desarrollé talento. Un ejemplo es Santi Verón, que venía de cancha grande y me dijo que quería jugar en la Selección y hubo que desarrollar su talento. Vieron su talento, le tocó seguir empujando y llegó a jugar un Mundial.
Por primera vez después de seis años de trabajo recibió el premio mejor jugador del país (en el Nacional del año pasado). Para llegar a lugares altos necesitas tener otra cosa más y en Telecentro nosotros tenemos eso de la dirigencia.
Nosotros no teníamos nada. Teníamos sólo el equipo de Primera División y hoy tenemos sub 20, sub 17, sub 15 y sub 13 y tenemos que tener las ganas y esa pasión de la que hablaba. Para que los chicos de primera sean los que entrenen a los de abajo. Ellos se hicieron dueños del proyecto. Los jugadores se hicieron dueños del proyecto. El proyecto ya no es más mío, es de ellos. Y eso es lo que tiene que pasar para que algo se sostenga.
¿Y cuánto juega la dirigencia?
Nos debemos mucho una charla sincera, con ganas. Yo sueño con que los rivales miren y digan ‘viene Posadas a buscar el torneo y no me quiero cruzar con Posadas’. Hablo de Posadas, pero hablemos de Montecarlo, de Eldorado, de San Vicente, de Puerto Rico, que tienen muy buen futsal. Hay grandísimos jugadores en la provincia. Tenemos mucho potencial, pero necesitamos el ecosistema.
Y siempre sale el tema de no hay plata. Telecentro tampoco tenía plata y llegamos. Hace falta moverse y es lo que yo tuve en Eduardo Pawluszek. Nosotros hemos tenido un apoyo enorme. Para mí se convirtió en el mejor dirigente de los últimos años en el fútbol de salón. Eduardo creó el ecosistema para que la gente nos pueda apoyar y nosotros le podamos mostrar a través de las redes sociales.
¿Cuánto vale que los jugadores se hayan apropiado del proyecto?
Soy un afortunado de poder trabajar con mucha gente que tiene don de gente y creo que ahí está la clave. Es la principal virtud que hemos tenido, desapegarnos un poco del resultado al inicio y formar todo lo que formamos con buena gente. La elección de jugadores yo creo que ese es el principal activo que tenemos nosotros. El principal activo es el grupo humano que tenemos en todo el club.
El sentido de pertenencia está muy ligado a la identidad y eso es el principal activo que tiene hoy Telecentro, que lo hemos generado entre todos durante mucho tiempo.
¿Y cuál es esa identidad?
Que la base central de nosotros son los valores, ser íntegros, ser generosos, todo lo que nos enseñan en casa. Desde el deporte, poder poner el objetivo grupal por encima de mi interés personal. Eso es muy difícil conseguir. Esa es la identidad de Telecentro.
Eso habla del que le toca jugar menos, del que le toca quedar afuera, pero también afuera cuando tenemos que ayudar a gente. Nosotros no estamos dispuestos a hacer cualquier cosa por ganar, nosotros sabemos muy bien que hay cosas que no estamos dispuestos a hacer para ganar. No estamos dispuestos a romper a nadie para ganar, no va con nosotros. No vamos a jugar con el gris del reglamento para sacarte ventaja.
¿Qué es el fracaso y qué es el éxito?
Para mí el éxito es que chicos que no habían terminado la secundaria, que no tenían trabajo, son chicos que hoy tienen laburo, que son encargados de tiendas de ropa, que tienen su proyecto personal con un emprendimiento que les está funcionando. Nos hemos desarrollado como personas, hoy algunos tienen hijos, la mayoría tiene señora, viven juntos. Nos va a ver la familia, nos apoya.
Ser exitoso en la vida es salir a la calle y que la gente te reconozca porque sos buena gente. Fracasar, solamente fracasas si no volvés a intentar.

