
Hoy desde las 19 se realiza una nueva edición en vivo del programa Al Disco, con transmisión de Radioactiva. La propuesta reúne a DJ que marcaron la noche posadeña
domingo 06 de julio de 2025 | 14:07hs.
Hay cosas que no pasan de moda. Ni el olor del vinilo, ni el ruido de la aguja buscando su surco perfecto. Este domingo, desde las 19 hasta las 23, en Birra Urquiza vuelve ‘Al Disco’, una celebración en vivo de la música, la amistad y la memoria nocturna de una ciudad que alguna vez bailó como ninguna.
Al Disco es un programa de radio, sí. Pero también es una reunión de los que alguna vez fueron el alma de la noche posadeña: los DJ.Los que hacían vibrar El Prado, los que marcaron los beats en Yoina, en Temis, Kalua, Safari, Vinicius, Cedros, Allage, Power, New Face, Zoser la disco, Octavio, Manhattan y Barcelona en esas cabinas llenas de luces y secretos. Muchos de ellos vuelven a escena, vinilo en mano, con sus discos desempolvados y el corazón latiendo al ritmo de los 80, los 90, los 2000.
El programa —idea original y producción de Daniel Allosa y Allosa Audiovisual— comenzó hace un año en medios de comunicación locales, pero ahora encuentra su nueva casa en Radioactiva, y hoy será la previa, pero el verdadero debut por Radioactiva será el domingo 13. A partir de allí, se emitirá un domingo al mes.
Lo que pasa en Al Disco no es sólo música. Es comunidad. Es carne al disco que humea entre bandejas y entrevistas, es charla entre viejos conocidos, es cultura popular contada desde las bandejas, desde las cabinas y desde los micrófonos.
Los que dirán presente en la jornada de hoy son muchos: Guido y Dany Allosa, Lucky Zárate, Horacio Charon, Pedro Kruel, Pedro Suasnavar, Marcelo Ciganda. También están los que ponen la palabra y la anécdota: Alejandro Batalla y Seba Sona como conductores, y las participaciones en vivo de Esteban Benavente, Javier Cantero, Valeria Cappagli, Lito Acosta, Joselo Schuap y Aníbal Villalba, entre otros.
Pero Al Disco es más que la suma de nombres. Es una excusa para volver. Para mirar atrás sin nostalgia amarga, sino con la sonrisa de quien supo vivir la pista, y con el deseo de seguir haciéndola girar. Porque la cultura también se baila. Y en Posadas la noche sigue teniendo memoria.

