La escalada militar entre Estados Unidos, Israel e Irán impacta en el mercado energético mundial y reduce drásticamente el tránsito de buques petroleros por el estrecho de Ormuz
domingo 15 de marzo de 2026 | 6:05hs.
La guerra en Medio Oriente entre Estados Unidos, Israel e Irán no cesa y cumplió ayer dos semanas desde su inicio el 28 de febrero de 2026. En este escenario, los ataques entre ambas naciones vuelven a poner el foco en la infraestructura petrolera, mientras que la presión sobre los mercados energéticos crece.
La Embajada de Estados Unidos en Bagdad fue alcanzada ayer por un ataque con misiles, según informaron fuentes de seguridad iraquíes a Reuters. Tras el impacto, una columna de humo se elevó desde el edificio, aunque por el momento no se difundieron detalles oficiales sobre los daños materiales ni sobre posibles víctimas.
Imágenes difundidas por CNN respaldan la versión del ataque. Un video geolocalizado por la cadena muestra humo y pequeñas llamas saliendo de un edificio ubicado en las inmediaciones del complejo diplomático, situado en Bagdad, capital de Irak. En paralelo, Emiratos Árabes Unidos denunció un nuevo ataque contra su consulado general en Erbil, en el norte de Irak. Se trata del segundo incidente registrado en esa sede diplomática en el transcurso de la semana.

En este escenario, Hamás pidió a su aliado Irán que evite atacar a los Estados del Golfo. En un comunicado, llamaron a sus “hermanos en Irán” a no extender las hostilidades hacia países vecinos y exhortó a los actores regionales a avanzar hacia el fin de la guerra que afecta a gran parte de Oriente Medio.
Además, si bien reconoce el derecho de Teherán a defenderse de los ataques de EE.UU. e Israel, “el interés de la nación islámica y de la región reside en detener esta guerra”.
Anteriormente, EE.UU. bombardeó la isla de Kharg el pasado viernes, aunque aseguraron que la operación tuvo por objetivo edificaciones militares. El enclave es vital para la industria petrolera iraní. El vicegobernador de la provincia de Bushehr, Ehsan Jahaniyan, aseguró que “las exportaciones, las importaciones y las actividades de las empresas con sede en esta isla continúan con normalidad”.
Isla estratégica para Irán
La Isla de Kharg se consolidó durante décadas como una de las infraestructuras energéticas más estratégicas de Irán. Ubicada en el Golfo Pérsico, a apenas 25 kilómetros de la costa iraní, la isla procesa el 90% de las exportaciones de crudo del país, lo que la convierte en un punto crítico dentro del sistema petrolero nacional.
Con una superficie aproximada de un tercio del tamaño de Manhattan, este afloramiento de coral funciona como el principal punto de salida del petróleo que se extrae en algunos de los mayores yacimientos iraníes. Cada día, millones de barriles provenientes de campos como Ahvaz, Marun y Gachsaran llegan a la isla a través de una red de oleoductos.
La infraestructura portuaria de la isla fue diseñada para operar con grandes volúmenes de crudo. Sus extensos muelles se internan en aguas lo suficientemente profundas como para permitir la carga de superpetroleros, una característica que refuerza su rol como plataforma logística para la exportación de hidrocarburos.
De acuerdo con datos citados por Reuters, Irán aporta cerca del 4,5% del suministro mundial de petróleo. La producción del país alcanza 3,3 millones de barriles diarios de crudo, a lo que se suman 1,3 millones de barriles por día de condensado y otros líquidos.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que las fuerzas armadas estadounidenses ejecutaron un bombardeo de gran magnitud contra la isla iraní de Kharg, una de las instalaciones energéticas estratégicas de la República Islámica. Además, Washington ofreció una recompensa de hasta U$S10 millones por información que conduzca al paradero del nuevo líder supremo iraní, Mojtaba Jameneí, en el marco del programa “Rewards for Justice” del Departamento de Estado.
Ataques contra civiles
Al menos 15 personas murieron ayer en la ciudad iraní de Isfahán (centro) en ataques de Israel y Estados Unidos contra una zona industrial, informaron las autoridades locales. “Al menos 15 personas perdieron la vida a causa de los ataques”, anunció el vicegobernador de Isfahán, Ayud Darvishi, según informó la agencia Mehr.
Según el funcionario, los ataques tuvieron como blanco una fábrica de equipos de calefacción y refrigeración ubicada en la zona industrial de Jey Industrial Town, donde varios trabajadores se encontraban realizando sus labores.
La portavoz del Gobierno iraní, Fatemeh Mohajerani, denunció los ataques israelí-estadounidenses contra infraestructuras civiles y dijo que, desde el inicio de la guerra el 28 de febrero, 36.489 viviendas y 6.179 locales comerciales han sido atacados. Sin embargo, Irán no actualizó la cifra de muertos en el conflicto desde el jueves 5 de marzo, cuando dio un balance oficial de 1.230 fallecidos.
Estrecho de Ormuz
Sólo 77 buques atravesaron el Estrecho de Ormuz durante marzo, una caída abrupta frente a los 1.229 tránsitos registrados en el mismo período del año pasado, de acuerdo con datos de Lloyd’s List Intelligence.
El desplome del tráfico refleja el impacto de la escalada militar en la región, que prácticamente paralizó uno de los corredores energéticos más sensibles del comercio mundial. El paso marítimo conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán y por allí circula cerca de una quinta parte del petróleo transportado por mar a nivel global.
Según el mismo relevamiento, los buques vinculados al régimen de Irán concentran actualmente el 26% del tráfico que aún circula por la zona. Les siguen embarcaciones de Grecia, con el 13%, y de China, con el 12%.
Prevén efectos cruzados en Argentina
La escalada de la guerra en Medio Oriente tras el ataque de EE.UU. e Israel a Irán el pasado 28 de febrero agrega más ruido a una economía local
que muestra una marcada disparidad sectorial. ¿Es un nuevo problema o una oportunidad? Si bien ninguna guerra en términos generales puede ser “buena”, a nivel económico sí puede generar beneficios por el aumento en el precio de productos exportables como el petróleo. Sin embargo, otros sectores pueden sufrir por el encarecimiento de sus costos productivos y logísticos.
La directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, señaló que un aumento sostenido del 10% en el precio del petróleo puede sumar alrededor de 0,4 puntos porcentuales (p.p) a la inflación mundial y restar entre 0,1 y 0,2 p.p al crecimiento global.
Ante este escenario, Argentina enfrenta un impacto ambiguo: puede beneficiarse por mayores precios de exportación de energía y commodities, pero al mismo tiempo sufrir un encarecimiento de costos, que a su vez puede presionar sobre la inflación y el consumo.
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