
En el Hospital Pediátrico Fernando Barreyro se diagnostican por año unos 50 nuevos pacientes y hay unos 100 en tratamiento, sostuvo la hematóloga Sandra Borchichi
domingo 15 de febrero de 2026 | 6:07hs.
Al cerrar el tratamiento, tocan la campana y dejan sus manitos en el mural.
Cada 15 de febrero, el Día Internacional de la Lucha Contra el Cáncer Infantil invita a visibilizar una realidad que, aunque poco frecuente, existe y requiere atención temprana. La fecha tiene el objetivo claro de sensibilizar y concientizar sobre la importancia de realizar un diagnóstico temprano y un tratamiento inmediato, mediante los cuales la gran mayoría de los chicos puede curarse.
Así lo explicó la médica Sandra Borchichi, hematóloga pediátrica y miembro del equipo de oncología del Hospital Pediátrico Fernando Barreyro: “Es importante que se visualice que el cáncer infantil existe y que, a diferencia de lo que ocurre en adultos, en pediatría las tasas de curación son muchísimo más altas”.
En oncología pediátrica, los números marcan una diferencia contundente. “Hay tumores que llegan hasta un 95% de curación, como algunos renales, y el piso más bajo ronda el 65%. Esa es una de las principales diferencias con el cáncer en adultos”, señaló Borchichi a El Territorio. En términos generales, la sobrevida actual se ubica alrededor del 70%.
También los tipos de cáncer son distintos. En la infancia, el más frecuente es la leucemia aguda, en segundo lugar aparecen los tumores del sistema nervioso central y, en tercer término, los linfomas, que comprometen los ganglios. “Estos tres tipos concentran aproximadamente el 70% de los tumores pediátricos”, explicó la especialista. Más atrás quedan otros tumores menos frecuentes, como los musculares, óseos, de ovario, testículo, ojo o riñón.
Incluso dentro de las leucemias hay diferencias claras entre niños y adultos: “En pediatría la más común es la leucemia linfoblástica, que se origina a partir de linfocitos; en el adulto, en cambio, es más frecuente la mieloblástica”.
Llegar a tiempo
Uno de los ejes centrales del mensaje en esta fecha es la detección precoz. Por ello la médica enumeró los síntomas que los adultos deben prestar atención si se presentan en el niño: fiebre sin causa aparente que se prolonga varios días, aparición de moretones, bultos o tumoraciones en distintas partes del cuerpo, cambios que se notan al bañar al niño -en la pancita, en los testículos o en la piel-, todos ellos son signos que deben consultarse.
Por eso, insistió en la importancia de contar con un pediatra de cabecera. “Si el médico conoce al niño puede comparar cómo estaba en la consulta anterior y detectar si aparece algo nuevo o diferente”, remarcó. A diferencia del adulto, en pediatría no existen medidas preventivas clásicas asociadas al estilo de vida, como el cigarrillo o cuestiones que se puedan detectar en un control ginecológico, por dar algunos ejemplos. “En los chicos aparece, y en muy pocos casos es hereditario”, aclaró.
Otra de las particularidades del cáncer infantil es la respuesta al tratamiento. “Los niños reciben quimioterapias muchas veces más agresivas que los adultos, pero las toleran mucho mejor porque su metabolismo es más rápido. Esa es una de las principales causas del éxito”, afirmó Borchichi.
Mientras que en los adultos la quimioterapia suele dejar secuelas inmediatas importantes, en los chicos los efectos colaterales suelen ser menores en el momento. “Terminan la quimio y ya están corriendo”, graficó. Las secuelas tardías pueden existir, pero dependen del tipo de patología y, nuevamente, del estadio en el que se inicia el tratamiento.
“El diagnóstico precoz también tiene que ver con las secuelas. No es lo mismo tratar un tumor que pesa un gramo que uno de un kilo: el segundo va a necesitar más quimioterapia, más agresiva, con menos chances de curación y más riesgo de dejar secuelas”, explicó.
La realidad en Misiones
En Misiones, las estadísticas acompañan lo esperado según población y características demográficas. “Deberíamos tener alrededor de 50 casos por año y eso más o menos se cumple. En 2025 fueron 52”, precisó la hematóloga y agregó que no hay ciudades ni zonas que se destaquen por una mayor incidencia. Todos estos datos se cargan en el Registro Oncológico Nacional, con sede en Buenos Aires, del que la provincia es parte.
En cuanto a la edad de mayor incidencia, Borchichi sostuvo que presenta dos picos: entre los 2 y 5 años y durante la adolescencia, aunque depende del tipo de tumor. Algunos, como el retinoblastoma -un cáncer ocular-, aparecen casi exclusivamente en menores de un año.
Respecto a los tratamientos disponibles en la provincia, explicó que en el Hospital Pediátrico se realiza quimioterapia y cirugía, con la participación de cirujanos traumatológicos y generales especializados en oncología. La radioterapia, si bien existe equipamiento en Misiones, requiere derivación porque no hay especialistas formados en pediatría. “No es lo mismo irradiar a un niño que a un adulto: los cartílagos de crecimiento pueden dañarse y ese miembro no crecer”, dijo y aclaró, no obstante, que de todos modos, son pocos los casos que la necesitan.
Tampoco se realizan trasplantes de médula ósea pediátricos en la provincia, por lo que los pacientes que lo requieren son derivados. “Hoy la mayoría se deriva sólo para lo que no tenemos y luego vuelve a Misiones; ya no es como antes, que quedaban dos años en Buenos Aires”, destacó.
Los tratamientos duran como mínimo seis meses y pueden extenderse hasta dos años. Al finalizar la quimioterapia, los chicos participan de un ritual muy especial: tocar la campana y dejar sus manos en un mural. “A los cinco años se considera que el paciente está curado, libre de enfermedad”, explicó.
Actualmente, alrededor de 100 niños con cáncer están en tratamiento en el Hospital Pediátrico, a los que se suman muchos otros pacientes con enfermedades de la sangre o tumores benignos que también requieren seguimiento.
El abordaje del cáncer infantil es necesariamente interdisciplinario. El equipo estable del servicio está integrado por el oncólogo Fernando González, Borchichi en hematología, Rodríguez en clínica médica, la paliativista Noelia Pared y el oncólogo traumatológico Otero.
A ellos se suman casi todos los servicios del hospital: psicología, servicio social, imágenes, neumonología y muchas otras especialidades.
“Acá no se maneja solo al niño, se maneja a toda la familia”, enfatizó Borchichi y por ello tanto las enfermeras, secretarias y todo el personal tienen una formación y una actitud empática particular. “Todos sabemos de qué patología hablamos y hablamos el mismo idioma”, resumió
Especialidades difíciles
La hematología pediátrica es una especialidad compleja y poco elegida. “Durante 17 años estuve sola en el hospital; recién ahora tengo un compañero y pudimos dividir la tarea”, contó Borchichi. La buena noticia es que una nueva médica, que se está formando en el Hospital Garrahan, se sumará próximamente al equipo.
Aun con los avances, la especialista es clara y honesta: cada año fallecen entre cinco y siete niños. “Nos cuesta aprender que no podemos curar a todos, lamentablemente. Sería muy lindo si pudiéramos curar a todos, en el camino hay muchas complicaciones, también que se puede llevar la vida infecciones, sangrados, alguna falla orgánica”, lamentó.
Recordó, por ejemplo, el caso de Santino Rzesniowiecki (7), que atravesó una leucemia muy agresiva que no respondió ni a la quimioterapia ni al primer trasplante. “La pasó muy mal, pero tiene una familia muy luchadora y por eso está donde está hoy”, destacó.
Actividad hoy en la costa
El mensaje final, en el marco del día, apunta a desterrar el miedo paralizante. “Es una enfermedad catastrófica para la familia, así está escrito en los libros. Pero hay que saber que tiene cura, que la mayoría se cura y que lo más importante es el diagnóstico precoz”, enfatizó Borchichi e instó: “Ante cualquier duda, hay que consultar al médico. Las puertas del hospital están siempre abiertas”.
Como parte de las actividades de concientización, hoy parte del equipo estará en el Costanera de Posadas, en la zona del monumento a Andrés Guacurarí, desde las 17, junto a la Asociación Civil Creación, repartiendo folletería y vistiendo la camiseta blanca, símbolo de apoyo a los niños con cáncer y a sus familias.

