
En las últimas semanas se sumaron al expediente, que busca esclarecer el femicidio de la preceptora Soledad Machuca, los resultados de las pericias psicológicas de Gustavo Cardozo -pareja y principal sospechoso del crimen-, autopsia final y los análisis de criminalística
lunes 26 de mayo de 2025 | 19:00hs.
La causa por el presunto femicidio de Soledad Machuca, la preceptora de 35 años que fue encontrada sin vida en su domicilio del barrio Acaraguá de Posadas el pasado 25 de febrero, se encuentra cada vez más cerca de terminar las investigaciones pertinentes para finalmente cerrar la etapa de instrucción.
En ese marco, según fuentes judiciales consultadas por El Territorio, en la última semana se presentaron en el expediente resultados de pericias realizadas tanto en el cuerpo de la víctima y en la escena del crimen, como también los exámenes psicológicos a Cardozo.
En tanto, según el informe completo se pudo concluir que el principal acusado del asesinato de Machuca tiene una conducta de evación y ocultamiento por temor a ser descubierto, además de proyectar su responsabilidad en otras personas y deligándose de esta forma de los hechos.
Asimismo, se pudo advertir un vínculo arraigado con la madre y que tiene una fantasía con una relación estable pero que no puede concretar en la realidad, tanto por su vínculo con su progenitora como por su amplio espectro narcisista.
En cuanto a su capacidad para reconocer el delito cometido, el examen concluyó con que comprende plenamente la criminalidad y que en esa línea, elaboró un discurso que refleja evasión y ocultamiento de información, hasta incluso con actitud forzosa de angustia.
Por otro lado, en el expediente también están presentadas la autopsia en su totalidad y las pericias de criminalísticas llevadas a cabo desde el hallazgo del cuerpo hasta los días posteriores de análisis realizadas en el domicilio de la víctima.
En relación a lo último, este medio pudo saber -mediante fuentes con acceso al expediente- que a partir de los primeros elementos secuestrados y las imágenes del cuerpo sin vida de Soledad, que yacía en la habitación de la mujer, se evidenció rastros claros de violencia con marcas físicas -destacándose en la espalda-.
Marcas que reforzaron una escena donde se mantuvo una violencia extrema, advertidas en los primeros rastros sometidos a luminol. Resultados que descartan por completo y generan dudas del motivo de las hipótesis principales, las cuales apuntaron a un accidente doméstico o a un infarto.
Hipótesis que oportunamente también fueron cuestionadas por el magistrado Fernando Verón, juez interviniente en la causa, que de muerte dudosa cambió la carátula a homicidio agravado.
Con todos estos resultados sumados al expediente, se aguarda la resolución por parte del juez respecto a la situación procesal del principal imputado, Gustavo Cardozo, teniendo en cuenta que aunque continúa detenido no recibió oficialmente la prisión preventiva, orden que definitivamente alojará al acusado en prisión hasta el día del debate oral en el que será juzgado.
Segunda imputada
Por otra parte, como informó este medio, en la segunda semana de mayo fue imputada Teresa Correa -suegra de la víctima- por ser considerada cómplice del crimen, siendo acusada precisamente de ser partícipe por ocultar evidencia de la escena del asesinato.
La mujer, en su indagatoria -por recomendación de su abogado- decidió guardar silencio y no declarar, ni responder las preguntas del juez y de la fiscalía. En tanto, después de abstenerse de declarar el juez Verón le imputó a la mujer como partícipe del crimen. Respecto al motivo de la imputación, las fuentes judiciales mencionaron que se debió a la recolección de testimonios y resultados de pruebas -como la de luminol- que pusieron en la mira a la suegra de la víctima.
En tanto, una cuestión que complicó a Teresa Correa por el femicidio de su nuera fue que se usó un trapo de piso para limpiar la escena del crimen, objeto que luego se enjuagó, por lo que se ocultó evidencia clave que no pudo ser detectada con las pericias realizadas como consecuencia de los productos utilizados para quitar los rastros de sangre.
A esto hay que sumarle que fue el propio hijo de la mujer -hermano de Gustavo Cardozo- quien en su testimonio relató que fue su madre quien usó el trapo para limpiar la sangre de la habitación de Machuca, lugar donde yacía su cuerpo sin vida.
Justamente, sobre el trapo de piso, las fuentes consultadas mencionaron que los rastros genéticos en ese objeto eran una prueba fundamental. Sin embargo, si bien se confirmaron rastros de sangre, en los resultados no se pudieron detectar las huellas de ninguna persona.

