Entre callejuelas adoquinadas, castillos centenarios y el río Moldava, este pintoresco pueblo -patrimonio de la humanidad- de la República Checa mantiene intacta su atmósfera medieval
domingo 14 de septiembre de 2025 | 1:00hs.
Perderse en las calles de Äeský Krumlov es como entrar en una página de un libro medieval que, milagrosamente, nunca fue cerrada. A orillas del río Moldava, en el sur de la República Checa, este pequeño pueblo de Bohemia se despliega con un encanto intacto: un castillo que domina la colina, pasajes adoquinados que serpentean entre casas de colores y un aire de quietud que parece ajeno al paso de los siglos. Declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, Äeský Krumlov no es solo un destino para recorrer con cámara en mano, sino un lugar donde la historia, el arte y la vida cotidiana se entrelazan, invitando al viajero a detenerse y mirar con calma.

A pesar de vivir en pleno siglo XXI, Äeský Krumlov mantiene intacta su atmósfera medieval. No es solo por sus calles adoquinadas o sus casas de colores alineadas en pendientes sinuosas, sino por la forma en que se ha preservado su estructura original: las murallas, los torreones y los pasadizos del castillo aún dominan la ciudad, recordando su origen como bastión defensivo del siglo XIII. Las regulaciones municipales restringen construcciones modernas en el centro histórico, obligando a respetar estilos arquitectónicos tradicionales y colores de fachada, y así cada visitante se siente transportado a otra época.
Los talleres de artesanos, las posadas familiares y los cafés que ocupan antiguas casas de piedra y madera mantienen viva la identidad de siglos pasados. Incluso la vida cotidiana parece seguir un ritmo pausado, lejos del bullicio de las grandes ciudades europeas: los mercados locales, los pequeños teatros barrocos y los festivales de música clásica contribuyen a esa sensación de continuidad histórica, como si el tiempo hubiera decidido tomarse un respiro en este rincón de Bohemia.

De esta manera, recorrer Äeský Krumlov no es solo admirar un paisaje pintoresco, sino caminar dentro de un museo viviente donde la historia y la modernidad conviven con delicadeza, preservando la magia medieval que ha conquistado a viajeros de todo el mundo.
Recorrer las calles medievales
El primer día es ideal para perderse en el casco histórico. Sus calles adoquinadas y serpenteantes invitan a pasear sin rumbo fijo: descubrir plazas escondidas, fachadas pintadas con frescos antiguos y balcones repletos de flores. Cada giro es una postal, y cada esquina, un pequeño museo al aire libre. No olvides subir a la torre del castillo para obtener una vista panorámica de tejados rojos, el río Moldava y los bosques que rodean la ciudad.
El castillo de Cesky Krumlov
El castillo es el corazón del pueblo y merece varias horas. Se puede recorrer sus patios, salones barrocos, el teatro histórico con su maquinaria original y los jardines que descienden hacia el río. Los guías locales cuentan historias de la nobleza que habitó el castillo y de cómo cada torre y muralla fue testigo de batallas y ceremonias durante siglos.
En kayak por el río Moldava
Para cambiar de perspectiva, el Moldava ofrece una experiencia tranquila y pintoresca: desde un kayak o una pequeña embarcación, se puede admirar el casco histórico reflejado en el agua y observar cómo la ciudad se integra con el paisaje natural. Una actividad relajante que permite respirar y disfrutar del ritmo pausado del lugar.
Museos y talleres de artesanos
Äeský Krumlov combina historia con vida cultural: el Museo Regional cuenta la historia del pueblo y la región de Bohemia, mientras que los talleres de vidrio soplado, cerámica y marionetas permiten interactuar con la tradición artística local. Cada souvenir que se lleva tiene historia y autenticidad.
En el Museo “Fotoateliér Seidel” se puede hacer un recorrido por la historia de la fotografía a través de una sucesión de objetos, imágenes y maquinaris ubicadas en las salas en un palacete histórico precioso.
Pero lo mejor es que en la parte alta hay un atelier fotográfico de principios del siglo XX, donde puedes vestirte de época y te tomarán una fotografía profesional.
Mina de Grafito
Muy cerquita del centro histórico -unos 15 minutos a pie- llegas a la antigua mina de grafito de Cesky Krumlov, fundada en 1975, por lo que es la mina más “nueva” del país.
En la región de Bohemia del Sur se explotó el grafito durante más de 200 años, hasta que se dejó de extraer en 2003. Hoy en día la mina de Cesky Krumlov es una atracción turística a la vez que una clase magistral de cómo era la vida y trabajo de los mineros.

Primero te dan todo el equipo apropiado para adentrarte en la mina (botas de agua, lámpara frontal y casco), luego te subes a un trencito que se adentra en las entrañas de la tierra en completa oscuridad -unos 10 minutos-. A partir de allí puedes, o volver con el tren al punto de salida o caminar junto a la guía unos 800 metros por los túneles de la mina. Yo, como soy claustrofóbica, me volví con el tren.
Gastronomía típica
La cocina checa se descubre en tabernas y restaurantes familiares: cervezas artesanales, gulash de carne, knedlíky (albóndigas de pan) y strudel de manzana son los clásicos que no pueden faltar. Los cafés históricos ofrecen además la posibilidad de disfrutar de postres y pasteles tradicionales en un ambiente que parece detenido en el tiempo.
Eventos y festivales
Dependiendo de la temporada, Äeský Krumlov ofrece festivales de música clásica, representaciones de teatro barroco y mercados medievales. Participar de alguno de estos eventos permite vivir la ciudad de manera más intensa y entender por qué su imagen medieval sigue tan viva hoy. El festival de “La Noche Barroca” se celebra en el castillo -el fin de semana siguiente a la celebración de la Rosa de Cinco Pétalos-. Una noche que incluye baile de salón vestido de época, una noche en la ópera en el teatro barroco y culmina con una cena en los jardines y a la luz de las velas.
En cifras
$133.908
La Penzion V Suchu está situada a orillas del río Moldava, a 10 minutos a pie del centro histórico de la ciudad. Más info en www.booking.com
$ 183.646
Apartmány 511, ubicado en Äeský Krumlov, cerca de Castillo Cesky Krumlov y Main Square in eský Krumlov, ofrece estacionamiento privado gratis.
$ 33.702
Hostel Little Quarter se encuentra en un edificio histórico en la famosa Ruta Real de Praga, la ciudad más cercana.
Puerta de Budejovice
La ciudad antiguamente estaba amurallada y esta es la única puerta -de 9 que había- que queda en pie. Data del siglo XVIII aproximadamente y está construido con un arco cubierto y por encima hay una especie de pasadizo por donde las familias más poderosas de Bohemia del Sur podían ir al monasterio sin ser vistos ni mezclarse con la plebe.
Si cruzas la puerta, dejando atrás ya el barrio de Latrán en dirección a la ciudad de Äeské BudÄjovice podrás ver una casona -a mano izquierda- que era donde vivía el verdugo de la ciudad.


