Desde autos hasta ropa, los productos no cesan de llegar. Plataformas de e-comerce facilitan compras. Industrias locales cierran al no poder competir contra bajos precios
miércoles 04 de febrero de 2026 | 6:02hs.
China ha estado inundando los mercados de América Latina con exportaciones de bajo precio, especialmente autos y productos de comercio electrónico, mientras sus exportadores se ajustan a los aranceles y movimientos geopolíticos del presidente estadounidense, Donald Trump.
La segunda economía más grande del mundo se ha convertido en un importante socio comercial para muchas naciones latinoamericanas, buscando acceso a sus abundantes recursos naturales y mercados en crecimiento mientras expande su influencia en una región que Trump considera el patio trasero de Estados Unidos.
Las empresas chinas enfrentan una demanda lenta en casa. Necesitan nuevos mercados para sus productos a medida que el país aumenta la producción en muchos sectores. Las exportaciones a América Latina, un mercado de más de 600 millones de personas, y otras regiones han aumentado mientras que las exportaciones a Estados Unidos cayeron 20% el año pasado.“América Latina tiene una clase media sólida, un poder adquisitivo relativamente alto y una demanda real”, dijo Margaret Myers, directora del programa Asia y América Latina en el grupo de expertos Inter-American Dialogue en Washington. “Esas condiciones hacen que sea uno de los lugares más fáciles para que China descargue su exceso de producción industrial”.
La afluencia de autos, ropa, electrónicos y muebles para el hogar fabricados en China ha irritado a los países que intentan construir sus propias industrias competitivas a nivel global. Algunos, como México, Chile y Brasil, han aumentado los aranceles o tomado otras medidas para proteger sus industrias locales.
Plataforma e-comerce
Los productos baratos chinos son una buena noticia para muchos consumidores latinoamericanos, pero son un dolor de cabeza para las empresas locales.
Las plataformas de comercio electrónico chinas, lideradas por Temu y Shein, han acelerado esa tendencia. “Compro en Temu todo el tiempo, ya sea para ropa, accesorios para la casa, ropa de niño, utensilios… en Temu las encuentro mucho más económicas,”, dijo Lady Mogollón, gerente de un restaurante en Chile.
Temu promedió 114 millones de usuarios activos mensuales en América Latina en la primera mitad de 2025, un aumento del 165% interanual desde 2024, estima la empresa de inteligencia de mercado Sensor Tower. Los usuarios activos mensuales de Shein en la región crecieron 18%.
De todo
Camisetas, chaquetas, pantalones, juguetes, relojes y muebles y más productos fabricados en China llenan los puestos de los vendedores ambulantes en el centro de Ciudad de México. Ángel Ramírez, el encargado de una tienda de lámparas del centro de la capital mexicana, reconoce que está batallando para competir.
“Nos invadieron más los chinos en cuestión de mercancía”, dijo Ramírez, sentado detrás del mostrador de su tienda completamente desierta.
En los últimos años, el número de tiendas que venden productos fabricados en China en el centro de la Ciudad de México se ha triplicado o más, dijo Ramírez, en algunos casos desplazando a tiendas mexicanas establecidas desde hace mucho tiempo.
Argentina está soportando gran parte del peso del aumento de las importaciones chinas, ya que las fábricas locales cierran y despiden trabajadores en un sector manufacturero que emplea a casi una quinta parte de su fuerza laboral.
El volumen de importaciones de comercio electrónico, en su mayoría de China, se disparó 237% en octubre en comparación con el mismo mes del año anterior, según muestran las estadísticas del gobierno argentino.
“Estamos operando con una capacidad históricamente baja mientras las importaciones rompen récords”, de acuerdo con Luciano Galfione, presidente de la fundación argentina sin fines de lucro Pro Tejer, que representa a los fabricantes textiles. “Estamos bajo un ataque indiscriminado”.
Claudio Drescher, jefe de la cámara de la industria y propietario de la marca de ropa Jazmín Chebar nacida en Buenos Aires, opina que “la cantidad de productos chinos que llegan a la Argentina no para de crecer y el fenómeno del ultra fast fashion es profundamente preocupante”.
Y agregó: “Es un fenómeno internacional muy grave que que está llegando a todas partes del mundo y que ya en Argentina empieza a tener un valor y una importancia dramática”.

