domingo 09 de marzo de 2025 | 6:02hs.
Prácticamente no pasa un día sin que suenen las sirenas en algún lugar de Ucrania, caigan misiles y haya muertos o heridos. En el futuro, Kiev podría tener aún más dificultades de las que ya tiene para interceptar los ataques aéreos rusos.
Hasta ahora, el ejército ucraniano ha recibido apoyo masivo de Estados Unidos. Pero, por ahora, eso se acabó. Para obligar a Zelenski a sentarse a la mesa de negociaciones con el objetivo de alcanzar un alto el fuego, Donald Trump suspendió la ayuda militar estadounidense a principios de semana. Sólo un día después, cortó también la transferencia de información de inteligencia estadounidense a Ucrania.
Para el analista político Dmitry Alperovich, del Silverado Policy Accelerator, un think tank de geopolítica estadounidense, las consecuencias de esta decisión se notarán de inmediato: “Recibirán muchos menos datos sobre lanzamientos de misiles de crucero y drones en su territorio, (información) que podría ayudar a su propia defensa antiaérea”. Gustav Gressel, experto militar de la Academia Nacional de Defensa austriaca, lo expresa de forma aún más drástica: “No transmitir directamente información de inteligencia implica más muertos y heridos en el lado ucraniano”, destaca en conversación con DW. Si no dispone del reconocimiento por satélite de EE.UU., la defensa aérea ucraniana pierde un valioso tiempo de alerta sobre las rutas de vuelo y los objetivos.
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