Líderes de países que albergan parte de la selva amazónica coincidieron en fomentar su cuidado. Desde comunidades indígenas, en tanto, pidieron limitar el avance de la minería
domingo 24 de agosto de 2025 | 6:02hs.
Lula, Petro y Arce hablaron sobre el cuidado del pulmón del mundo. Foto: AP
Los presidentes de las naciones amazónicas de América del Sur se reunieron el viernes junto a líderes indígenas con el fin de acordar un plan conjunto para salvaguardar la selva tropical más grande del mundo, una vasta región considerada crucial para frenar el calentamiento global.
Reunidos en Bogotá, los presidentes de Colombia, Brasil y Bolivia se sumaron a la vicepresidenta de Ecuador y otros altos funcionarios de las naciones que comparten la Amazonía.
“No existe una salida individual para la crisis climática”, declaró el mandatario brasileño Luiz Inácio Lula da Silva. “Necesitamos una nueva gobernanza global, con la autoridad para asegurar que los países cumplan sus promesas”.
Aprobaron la “Declaración de Bogotá”, un plan político que será adoptado formalmente por las naciones amazónicas, estableciendo una visión común para una cooperación más profunda en toda la región, que se extiende más de 6,7 millones de kilómetros cuadrados (2,5 millones de millas cuadradas).
La vicepresidenta de Ecuador, María José Pinto, instó a los dirigentes a ir más allá de las “declaraciones” y “buenos deseos” hacia “acciones concretas” para proteger la Amazonía, diciendo que es una responsabilidad de la región y su legado para el mundo. Indicó que el trabajo debe encabezarse desde los territorios, “escuchando a las comunidades” y “con respeto a sus saberes ancestrales”, y enfatizó que la selva tropical debe estar en el centro de la agenda global porque “lo que pase aquí determina el futuro de todos”.
“Desde Ecuador creemos que las soluciones no se construyen desde las capitales, sino desde los territorios, escuchando y trabajando junto a nuestra gente”, expresó Pinto. “Debemos mantener a la Amazonía en el centro de la conversación mundial”.
La víspera de la reunión, los ministros de relaciones exteriores de los ocho miembros de la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica (Otca, un organismo intergubernamental poco conocido y con décadas de antigüedad que vincula a todos los países de la cuenca amazónica) aprobaron 20 resoluciones. Estas van desde un nuevo Mecanismo Amazónico de Pueblos Indígenas hasta iniciativas sobre seguridad alimentaria, riesgo climático y fortalecimiento institucional.
Los científicos dicen que la Amazonía es un sumidero masivo de carbono que absorbe más dióxido de carbono del que libera, y desempeña un papel clave en la regulación de los patrones de lluvia mucho más allá de América del Sur. Su pérdida podría acelerar el calentamiento global y perturbar la agricultura en lugares tan lejanos como la región centro-norte de Estados Unidos y partes de Europa, a la vez que amenaza la supervivencia de miles de especies que no se encuentran en ningún otro lugar de la Tierra.
Altos funcionarios también se reunieron el jueves para examinar los avances en los compromisos asumidos en la Declaración de Belém, un acuerdo de 2023 firmado en Brasil en el que se prometió tener una coordinación más estrecha en la protección de la Amazonía, incluidas políticas sobre deforestación, cambio climático y derechos indígenas.
Cada país de la Otca nombrará a dos delegados gubernamentales y dos delegados indígenas para el organismo, que se reunirá anualmente y podrá convocar sesiones extraordinarias. Las decisiones deben tomarse por unanimidad.
Oswaldo Muca, quien representa a las comunidades indígenas amazónicas de Colombia, dijo a The Associated Press al margen del evento del viernes que su comunidad está comprometida con “salvaguardar territorio, salvaguardar la Amazonía, protegerla, cuidarla”. Indicó que se oponen a la minería y a la exploración petrolera porque destruyen “nuestro territorio, la humanidad, la vida”.
Muca dio la bienvenida a la aprobación por parte de los ministros de un mecanismo de financiamiento directo para los pueblos indígenas, llamándolo “la única forma” de evitar “volver al (punto) de no retorno”, y señaló que “ya hacemos parte de ese mecanismo del tratado”.

Cuando se le preguntó si creía que los jefes de Estado cumplirían, Muca respondió que “han hablado mucho de salvar la Amazonía”, pero insistió en que “nuestras palabras deben ser no solamente discursos políticos, sino acciones reales y concretas”.
El secretario general de la Otca, Martin von Hildebrand, dijo que la voluntad política y la unidad entre los países miembros son esenciales para proteger los bosques, los ríos y la biodiversidad de la cuenca, recursos que almacenan vastas cantidades de carbono y ayudan a regular el clima del planeta.
El líder indígena peruano Julio Cusurichi, presente en el evento, declaró: “Estamos pidiendo que los países tomen acciones inmediatas, porque la depredación y la contaminación están avanzando y hay un grande efecto del cambio climático”.
Lula pide fondos
El presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva participó en la Reunión de la Otca, el organismo internacional creado en 1995 para aplicar el Tratado de Cooperación Amazónica, firmado ya en 1978 por ocho países que comparten la cuenca amazónica. Además de Brasil, forman parte del grupo Bolivia, Colombia, Ecuador, Guyana, Perú, Surinam y Venezuela. La participación de Lula era esperada y, en cierto modo, previsible, tanto porque la Organización tiene su sede en Brasilia como porque la agenda del presidente brasileño, desde su campaña electoral, se ha centrado en el medioambiente y la transición energética.
Además, el evento de ayer se considera una especie de ensayo general para la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP30), que Brasil acogerá el próximo mes de noviembre precisamente en Belém, en el estado amazónico de Pará. En su discurso de ayer, Lula presionó para que los países más ricos ayuden a los países de la región amazónica, tema que, según las previsiones, será uno de los leitmotivs de la COP30.
“Estamos cansados de promesas. Queremos saber qué países van a contribuir en serio. Cada uno debe hacer su parte; no podemos esperar limosnas de los países ricos”, declaró, proponiendo un fondo especial que se discutirá en la COP30. El mandatario de Brasil también dijo que depender de los combustibles fósiles no es el camino, sino la diversificación energética.
Todas las miradas están ahora puestas en la COP30 del Gobierno de Lula, que tendrá que lidiar con sus contradicciones. El tema más crítico sigue siendo el de la exploración petrolera en la desembocadura del río Amazonas, a la que el presidente brasileño se ha mostrado favorable en más de una ocasión.
En febrero pasado, incluso Lula había atacado duramente al Ibama, el Instituto Brasileño de Recursos Naturales Renovables y Ambientales, pronunciándose abiertamente a favor de la explotación petrolífera de la desembocadura del Amazonas por parte de la petrolera nacional Petrobras.
“Lo que no podemos hacer es seguir así. El Ibama es una agencia del Gobierno y parece una agencia contra el gobierno”, había dicho Lula. Sobre la explotación petrolera de la desembocadura del Amazonas, el presidente brasileño no se anduvo con rodeos. “No es que vaya a ordenar que se explote, quiero que se explote. Evidentemente, antes de eso tenemos que investigar, tenemos que ver si hay petróleo, la cantidad de petróleo, porque muchas veces se cava un agujero a 2.000 metros de profundidad y no se encuentra lo que se imaginaba”, dijo en una entrevista a la emisora local Rádio Diário FM.

