La iniciativa de primera escucha funciona en más de 20 municipios y prevé iniciar un nuevo ciclo de capacitación el 24 de febrero para ampliar la red de contención
domingo 15 de febrero de 2026 | 6:04hs.
En el marco de las políticas de prevención y acompañamiento ante consumos problemáticos, el Espacio 33.3 continúa consolidándose como una red de primera escucha que brinda contención, orientación y derivación a quienes atraviesan situaciones de crisis. La iniciativa, que nació del trabajo conjunto entre el Ministerio de Prevención de Adicciones, el Consejo de Pastores de la Provincia y la Fundación Reto a la Vida, ya funciona en más de 20 municipios y se proyecta seguir creciendo con nuevas instancias de formación durante 2026.
“El Espacio 33.3 es un espacio de primera escucha que contiene y orienta, surgido de una reunión entre el Ministerio de Prevención de Adicciones, el Consejo de Pastores de la Provincia y la Fundación Reto a la Vida. El nombre proviene del versículo bíblico Jeremías 33.3, ‘clámame y yo te responderé’. Creemos firmemente que quienes hacen este espacio lo hacen por convicción, por vocación, por entender que son instrumentos para acompañar a personas que están necesitando una ayuda”, expresó Roberto Padilla, secretario de Prevención de Adicciones.
En ese sentido, explicó que el sentido del versículo se vincula con la respuesta que encuentran muchas personas en los voluntarios que brindan su tiempo para acompañar a quienes atraviesan momentos difíciles. Además, destacó que la Secretaría respeta las creencias de cada persona y valoró el rol que cumplen las comunidades de fe en la prevención y el abordaje de las adicciones.
“Antes de la puesta en funcionamiento del programa se generó una instancia de capacitación con siete encuentros orientados a la primera escucha, a cómo detectar y acompañar, además de una jornada destinada a cuidar a quienes cuidan. En 2025, más de 350 a 400 personas fueron contenidas en los espacios de Primera Escucha 33.3”, sostuvo.
En esa línea, el funcionario detalló que, según lo observado, no es la persona que atraviesa el consumo problemático quien primero se acerca a los espacios, sino la familia que busca ayuda, que no sabe cómo manejar la situación, que se encuentra desbordada o que atraviesa una crisis a partir del consumo de uno de sus integrantes, por lo que en muchos casos el acompañamiento comienza con el entorno familiar antes que con la persona en consumo.
“Actualmente el Espacio 33.3 funciona en más de 20 localidades de Misiones, por lo que continuamos con las capacitaciones y el próximo 24 de febrero iniciará un nuevo ciclo con el objetivo de que más municipios se sumen a la formación y se abran nuevos espacios”.
De igual manera, el subsecretario puntualizó que el programa no sólo llegó a más de 20 municipios de Misiones, sino que también trascendió a otras provincias y hoy son más de doce las que lo llevan adelante. El programa fue presentado en la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de la República Argentina (Asiera) y también en el Sedronar, desde donde se validaron la creación y el funcionamiento de la iniciativa. De este modo, indicó que el Espacio 33.3 dejó de ser únicamente provincial para consolidarse en distintas jurisdicciones del país.
Asimismo, Padilla indicó que la articulación debe darse en el marco de una red y que quienes se capacitan en 33.3, una vez formados, definen el lugar donde realizarán la primera escucha. Por lo general, en el interior los espacios funcionan en congregaciones evangélicas y son sostenidos por matrimonios o por dos personas capacitadas que eligen el lugar y generan ese ámbito de escucha.
“Por otro lado, lo que buscamos es que, a partir de las escuchas, se pueda detectar si con el acompañamiento aparecen cambios y modificaciones o, en muchos casos, realizar la derivación al Punto Preventivo; y en los casos graves, la derivación se realiza directamente, con turno, al Centro Provincial de Prevención”.
De cara a 2026, el secretario apuntó que el principal objetivo es dar inicio a un nuevo ciclo de capacitación el 24 de febrero, con las invitaciones ya enviadas y la difusión en marcha. La expectativa de que la red de contención continúe creciendo y ensanchándose se sostiene en la gran necesidad existente y en el agradecimiento a las comunidades de fe que decidieron involucrarse en este trabajo.
“Creemos que realizan un trabajo extraordinario, con mucho compromiso y responsabilidad, y que el voluntariado 33.3 entiende que no se trata sólo de capacitarse y formarse, sino de salir al territorio y saber que una escucha empática, atenta y afectiva puede hacer la diferencia en alguien que atraviesa un momento difícil por el consumo de sustancias”, concluyó.

