El espacio se encuentra sin vacantes y recibe pedidos de ingreso a diario. Necesitan que más negocios compren sus productos para sostener su funcionamiento
miércoles 18 de marzo de 2026 | 6:05hs.
La fe ocupa un lugar fundamental en el proceso de sanación espiritual de las niñas. Fotos: Agustina Vera
En Posadas, el Hogar de Niñas Betesda funciona desde 2011 como un espacio de contención para niñas en situación de vulnerabilidad. Actualmente se encuentra sin vacantes y recibe pedidos de ingreso de manera constante, en un contexto de alta demanda. El sostenimiento del lugar depende en gran parte de su panadería, por lo que necesitan que más negocios compren sus productos para poder mantener el funcionamiento diario y acompañar a las niñas que viven allí.
En ese sentido, Belén Posdeley, una de las encargadas, comentó que el hogar fue fundado el 9 de julio de 2011 en Posadas y que su nombre está vinculado a la producción de panificados de la fundación, actividad clave para el sostenimiento del espacio y otros dispositivos.

“Betesda significa casa de misericordia, y esa es la realidad, porque uno puede recibir a esas nenas con misericordia, ver de dónde vienen, de situaciones de mucha vulnerabilidad, y poder darles ese amor y esa compasión que nosotras mismas también recibimos en algún momento”, sostuvo Carol Giménez, otra de las encargadas.
En esa línea, agregó que el hogar recibe principalmente a niñas de entre 0 y 10 años, aunque en algunos casos excepcionales también incorporaron adolescentes y, en su momento, varones pequeños, siempre evaluando cada situación. Actualmente cuentan con 14 niñas judicializadas, desde una bebé de poco más de un año hasta jóvenes que, aunque ya alcanzaron la mayoría de edad, continúan en el espacio como parte de su familia. También mencionó que, al cumplir los 18 años, egresan del sistema formal, aunque muchas mantienen el vínculo con el hogar, en un contexto que refleja una problemática común en estas instituciones. Si bien antes recibían de cualquier edad , debido al contexto actual optaron por reducir y así trabajar en una franja etaria más acotada.
“La panadería nos sostuvo incluso en pandemia, por eso pedimos que compren nuestros productos. No hacemos ventas minoristas casa por casa; los productos se consiguen en supermercados, despensas y negocios de barrio donde llegan los repartidores. Si alguien vende en nombre de la fundación de forma particular, no es cierto. Para los comercios que quieran adquirir panificados y revenderlos deben contactarse con Pablo al 376-4140446”, indicaron.
La fe
La fe ocupa un lugar central en el proceso de las niñas, ya que muchas llegan con heridas, traumas y una profunda confusión sobre lo que les sucede. Contextos familiares atravesados por consumos problemáticos hacen que situaciones de vulneración sean percibidas como normales, lo que dificulta comprender por qué están en el hogar. Esa carga emocional se manifiesta en frustración, enojo y cuestionamientos constantes, incluso con conductas de autoagresión, evidenciando las marcas de sus experiencias previas.
“Muchas incluso sueñan con servir como lo hacemos nosotras. Entendemos que el abordaje debe ser integral, contemplando lo físico, lo psicológico y lo espiritual, porque sin esas tres dimensiones es muy difícil acompañar todo lo que traen”, expresó Belén.
Las niñas que ingresan al hogar lo hacen atravesadas por situaciones de extrema vulnerabilidad, vinculadas a contextos de consumo problemático en sus familias, abandono, desnutrición y distintos tipos de abuso, llegando en muchos casos sin escolarización previa, incluso con 7 u 8 años sin haber asistido nunca a la escuela, y con signos de bajo peso y descuido en su higiene y en su cuerpo.
Una vez allí, asisten a la escuela, acceden a terapias con profesionales externos -tanto del hospital como particulares según las posibilidades- y participan de actividades vinculadas a la iglesia y a una escuelita bíblica, además de generar vínculos con compañeros del ámbito escolar; no obstante, al encontrarse bajo medidas de protección, las visitas están reguladas por autorización judicial y protocolos específicos que priorizan su resguardo.
En cuanto al egreso, al cumplir los 18 años las jóvenes pueden decidir irse y se realiza el procedimiento correspondiente con intervención judicial, sin posibilidad de retenerlas en contra de su voluntad. El hogar no recibe ingresos mayores a 10 años, pero quienes ya forman parte pueden permanecer más allá de esa edad. El sostenimiento del espacio depende en gran medida de la panadería, por lo que resulta clave el acompañamiento de la comunidad en un contexto donde la demanda sigue en aumento.
“Hoy el espacio se sostiene con una per cápita que debería llegar desde la Vicegobernación, pero esos pagos están atrasados y no se están cumpliendo. Por eso, actualmente, el principal sustento es la panadería. Además, recién a partir de un decreto gestionado en 2023 y que comenzó a implementarse en octubre de 2024, las niñas empezaron a percibir la Asignación Universal por Hijo, que antes seguían cobrando sus familias, incluso en casos de vulneración. Esa asignación se mantiene hasta los 18 años, luego se corta”, subrayó Carol.
Y agregó: “Si bien la fundación cubre la alimentación, las niñas necesitan ropa, útiles escolares y muchos otros elementos que no se alcanzan a cubrir con una asignación. Por eso la panadería es fundamental, ya que no sólo sostiene el hogar, sino también la casa de madres, la casa de chicas y la casa de varones, además de todas las personas que viven dentro de la fundación”.
Dependientes de la Fundación Reto, en Posadas funcionan un hogar y tres casas -una destinada a mujeres y dos a varones-, mientras que en Aristóbulo del Valle hay un espacio para hombres y en Eldorado otro similar, al que se sumará en un mes una nueva casa para mujeres. En la capital provincial conviven más de 300 personas entre niños, jóvenes y los matrimonios que sostienen el funcionamiento cotidiano, quienes viven en el lugar junto a pastores y otros integrantes de la comunidad, garantizando una dinámica activa durante las 24 horas.
Ayuda profesional
Dentro de ese esquema, destacan la necesidad de fortalecer el acompañamiento profesional, especialmente en áreas como pediatría, psicopedagogía y psicología, ya que muchos niños requieren atención semanal y los costos de consultas particulares resultan difíciles de afrontar. Aunque el equipo se capacitó en psicología social y trabajo sociocomunitario, la tarea diaria se sostiene principalmente desde la experiencia, el compromiso y la voluntad, lo que vuelve indispensable contar con profesionales que puedan acompañar de manera sostenida o que quieran apadrinar la atención a estas niñas. En este contexto, quienes deseen colaborar pueden hacerlo mediante donaciones económicas a través de CBU o con aportes de útiles escolares, ropa, ropa de cama y productos de higiene, como ya ocurrió en campañas recientes que permitieron financiar salidas recreativas durante el verano.
Sobre la fundación
La Fundación Reto a la Vida es una ONG de alcance internacional que surgió en España con el objetivo de acompañar a personas con problemas de consumo y depresión, a partir de una experiencia inicial de contención que luego se expandió a distintos países. Con el tiempo, el trabajo creció y se replicó en más de 30 países, incorporando también otras líneas de acción social, mientras que en Argentina se instaló en varias provincias y dio origen, entre otras iniciativas, al hogar en Posadas.
“En Argentina la Fundación Reto está en varias distritos como Misiones, Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y Puerto Madryn, y también en países como Chile y Brasil. En Misiones primero comenzó en Eldorado y luego se trasladó a Posadas, donde en 2011 los actuales directores, que anhelaban ser padres y atravesaron la pérdida de seis hijos, decidieron abrir el hogar al ver la realidad de niñas en la calle, especialmente las que vendían rosas”, ahondaron las encargadas.
Por último, Carol señaló que la adopción continúa siendo una de las principales deudas dentro del sistema de cuidado, con cada vez más niños esperando una familia y menos procesos que logran concretarse. En ese marco, sostuvo que es fundamental que la sociedad se anime a dar ese paso, dejando de lado prejuicios y capacitándose previamente, ya que hoy existen herramientas y espacios de formación -incluso a nivel nacional y a través de redes como Militamos Adopción- que permiten prepararse.
Para quienes deseen colaborar, pueden contactarse con Pablo para adquirir productos de panadería o bien, mediante aportes económicos a nombre de Carol Vanesa Giménez, a través del Banco Brubank. El CBU es 1430001713041923880016, con alias hogarbetesda, número de cuenta 1304192388001 y Cuit 27-34003898-9.
Estas contribuciones permiten sostener el funcionamiento cotidiano del hogar y acompañar las a las necesidades de las niñas.

