
Mientras los equipos de rescate siguen buscando a casi 200 desaparecidos, los primeros detenidos son dos directores y un consultor de la empresa que realizaba las renovaciones
domingo 30 de noviembre de 2025 | 6:02hs.
Hong Kong vivió esta semana uno de los momentos más dolorosos de su historia reciente, ya que un incendio que arrasó el complejo residencial Wang Fuk Court en el distrito de Tai Po dejó al menos 128 personas muertas, más de un centenar de desaparecidas y miles de residentes desplazados.
Las autoridades iniciaron un duelo oficial de tres días mientras continúan las investigaciones sobre fallas estructurales, negligencias y posibles actos de corrupción que complicaron el desastre.
Las llamas del incendio que desde el miércoles sacude Hong Kong todavía no se han extinguido del todo, pero las autoridades ya han comenzado una investigación criminal para esclarecer sus causas. Tanto es así que han realizado los primeros arrestos, dos directores y un consultor externo de la empresa que realizaba las renovaciones de los bloques residenciales por encargo de la constructora, acusados de homicidio imprudente por emplear materiales no homologados.
En las primeras horas las declaraciones iniciales apuntaban que las llamas se habían expandido a una velocidad “inusualmente” rápida. Las primeras hipótesis apuntaban al andamiaje de bambú que rodeaba los edificios, pues estos estaban inmersos en un proceso de renovación desde julio del año pasado, pero pronto se hizo notar la presencia de poliestireno expandido en el revestimiento.
La empresa en cuestión, Prestige Construction and Engineering Company, todavía no ha emitido comunicado oficial alguno y su sede estaba ayer cerrada.
La Comisión Independiente contra la Corrupción de Hong Kong creó un grupo de trabajo para investigar la posible corrupción relacionada con el incendio. “En vista del enorme interés público que suscita el caso, la Icac ha creado un grupo de trabajo para iniciar una investigación exhaustiva sobre la posible corrupción en el gran proyecto de renovación de Wang Fuk Court en Tai Po”, afirmó un portavoz de la agencia anticorrupción.
A las 8 de ayer, el jefe ejecutivo John Lee encabezó un minuto de silencio frente a la sede del gobierno. Las banderas de Hong Kong y China ondearon a media asta mientras multitudes acudían a depositar flores y mensajes de despedida en las inmediaciones del complejo quemado.
En distintos puntos de la ciudad se habilitaron libros de condolencias. Familias enteras recorrieron hospitales y centros de identificación en busca de noticias. La cifra de cadáveres sin identificar asciende a 44 y casi 200 personas permanecen desaparecidas, aunque la policía revisó a la baja el número inicial gracias a nuevos contactos con familiares.
Fallas en alarmas y materiales
Las primeras investigaciones apuntan a que el fuego comenzó en niveles inferiores del complejo y se propagó rápidamente por los andamios de bambú y paneles de espuma “altamente inflamables” utilizados durante una renovación. La malla verde que cubría las torres funcionó como un combustible adicional y extendió las llamas a siete de los ocho edificios de 32 pisos.
El jefe del departamento de bomberos, Andy Yeung, confirmó que los sistemas de alarma de las ocho torres “funcionaban mal”, lo que explicaría por qué cientos de personas no lograron evacuar a tiempo. Residentes dijeron que nunca escucharon sirenas y que tuvieron que tocar puertas para alertar a sus vecinos.
El caso escaló rápidamente a una posible red de negligencia y corrupción. La Comisión Independiente contra la Corrupción detuvo a ocho personas, entre consultores, subcontratistas e intermediarios relacionados con las obras. A ellos se suman directivos de Prestige Construction, firma encargada de la renovación, investigados por homicidio involuntario al utilizar materiales no aptos para retardar fuego. La empresa no ha respondido a los señalamientos.
Búsqueda entre escombros
Las operaciones de rescate concluyeron el viernes, pero la policía advirtió que tomará entre tres y cuatro semanas revisar a profundidad los edificios ennegrecidos. El ingreso sigue siendo peligroso por los restos de andamios colapsados y las estructuras debilitadas.
Equipos especializados recorrieron ayer las zonas menos dañadas y hallaron tres gatos y una tortuga con vida. No se encontraron más víctimas, aunque las autoridades no descartan recuperar más restos carbonizados en los próximos días.
Entre las historias que han conmovido a la ciudad está la de Rhodora Alcaraz, trabajadora filipina que se refugió varias horas con el bebé de su empleadora en una habitación llena de humo. También se confirmó la muerte de seis personas originarias de Indonesia y la desaparición de al menos una más de Filipinas.
Comunidades en shock
Wang Fuk Court, construido en 1983, albergaba a más de 4.600 residentes, muchos de ellos personas de la tercera edad. Según registros recientes, el 37% de sus habitantes era mayor de 65 años, lo que redujo sus posibilidades de escapar.
Varias familias relataron que sus padres o abuelos vivían solos, dormían bajo medicación o tenían movilidad limitada. La combinación de alarmas inoperantes, materiales inflamables y obras de renovación convirtió sus hogares en trampas mortales.
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