Puede manifestarse en cualquier etapa de la vida y sus síntomas se confunden con otras afecciones comunes, lo que retrasa su detección hasta 16 meses
miércoles 26 de marzo de 2025 | 6:04hs.
Es una enfermedad poco frecuente y su diagnóstico puede llegar a superar los 16 meses. Quizás no se habla mucho de esta patología, pero puede aparecer en cualquier momento de la vida; no detectarla a tiempo afecta severamente la calidad de vida de los pacientes.
Se trata de la hipertensión arterial pulmonar, que no es lo mismo que la hipertensión arterial sistémica, con la que gran parte de la población está familiarizada y que se puede medir con el tensiómetro en el brazo.
Es una enfermedad progresiva que afecta a las arterias pulmonares provocando que los vasos sanguíneos de los pulmones se estrechen, bloqueen o destruyan, lo que ralentiza el flujo sanguíneo y aumenta la presión en dichas arterias. Como consecuencia, el corazón debe trabajar con mayor esfuerzo para bombear la sangre a través de los pulmones. Si no se trata a tiempo, puede derivar en insuficiencia cardíaca e incluso poner en riesgo la vida del paciente
“Es una arteria que está en el centro del tórax, no se puede tomar la presión directamente y uno tiene que recurrir, en principio, a métodos indirectos como es el ecocardiograma. Cuando en ese estudio hay elementos sugestivos que hagan sospechar fuertemente que pueda tener hipertensión pulmonar, ahí se llega al cateterismo cardíaco derecho, que es el método confirmatorio de la enfermedad”, explicó a El Territorio, Jorge Cáneva, jefe del servicio de neumología del Hospital Favaloro.
El diagnóstico tardío de la enfermedad, sostiene el profesional, tiene que ver con que muchos de sus síntomas son compatibles con otras patologías. En ese sentido, señaló que el 98% de los pacientes consultan por falta de aire y en un 70% de los casos aparece el cansancio y fatiga.
“Son síntomas muy frecuentes de enfermedades muy frecuentes, algunas de ellas respiratorias como asma o el Epoc y otras cardíacas como los problemas coronarios, la hipertensión arterial sistémica, insuficiencia cardíaca, los problemas de válvulas cardíacas”, expresó.
Otros de los síntomas que aparecen, además de la falta de aire, son retención de líquidos que producen hinchazón de los tobillos, de las piernas, así como mareos, dolor de pecho y palpitaciones.
“Cuando en un paciente lo que le pasa no queda explicado por esas enfermedades tan frecuentes, ahí es donde aparece tras bambalinas esta enfermedad rara que en conocimiento de los médicos está y hay que ir a buscarla”, resaltó.
En cualquier momento de la vida
Años atrás se consideraba a la hipertensión arterial pulmonar una patología que se daba entre los 30 y los 40 años, pero se comprobó que puede aparecer en cualquier momento de la vida.
Prueba de ello es la bebé misionera Martina Mattos, que al poco tiempo de nacer presentó complicaciones severas de esta patología y tuvo que ser trasladada de urgencia al Hospital Italiano de Buenos Aires, desde donde regresó hace unos días con el alta médica.
Una investigación a nivel latinoamericano, que contó con la participación de 47 médicos argentinos junto a sus pacientes, arrojó que en Argentina la edad promedio de los afectados es de 53 años y más del 70% son mujeres, el promedio más alto de la región.
La causa más común es la HAP asociada a otras enfermedades, que representó el 60% de los casos. Entre las afecciones más frecuentes vinculadas se encuentran las enfermedades del tejido conectivo (54%), como el lupus, así como enfermedades cardíacas congénitas (32%), presentes desde el nacimiento. Además, un 37% de los casos corresponden al tipo idiopático, es decir, de origen desconocido, mientras que sólo un 3% fueron hereditarios.
“El gran problema justamente son esos 16 meses, hay que acortar el tiempo entre el inicio de los síntomas y la confirmación de la enfermedad, porque está claramente demostrado que cuanto más precoz el diagnóstico, más precoces van a ser los tratamientos, que hoy día dan muchos beneficios y, por lo tanto, el paciente va a tener mayor supervivencia y mayor calidad de vida, mejor calidad de vida”, resaltó el especialista.
Sobre la prevención, sostuvo que en las hipertensiones pulmonares de las que se conoce el origen o que están asociadas a enfermedades que la provocan, los médicos establecen pautas de seguimiento con controles determinados “para pesquisarla precozmente”. No obstante, cuando la HAP no aparece relacionada con ninguna otra enfermedad que la haya antecedido, no hay una manera de prevenirla.
“La evolución natural de la enfermedad es muy mala, como sucedía hace más de 30 años atrás, la supervivencia a un año era 64% y a tres años era del 46%. Hoy día estamos en un contexto absolutamente diferente, donde la supervivencia de un año es 94% y a tres años es 90%. Además de la calidad de vida que impacta favorablemente ser tratado”, recordó.
Así, destacó que en la actualidad haya herramientas modificadoras del curso evolutivo en la enfermedad; son determinados medicamentos que se pueden dar solos o combinados de distinta manera.
“En Argentina estamos en una posición preferencial en ese sentido porque en el mundo hay nueve o diez medicamentos y tenemos todos menos uno. Por supuesto que en un extremo de la enfermedad está el trasplante pulmonar, pero también el trasplante ha disminuido notablemente a lo largo de los últimos años como consecuencia de que los pacientes no llegan a estar en una condición tan mala”, celebró.

