
El equipo de voluntarios acompaña a 22 espacios comunitarios de la capital provincial. Lo que predomina en los rescates son frutas, verduras y lácteos
miércoles 10 de diciembre de 2025 | 6:05hs.
El último rescate fue realizado en la panadería La Pana.
Alimendar Posadas sostiene la recuperación de excedentes provenientes de panaderías, distribuidoras, eventos y del Mercado Central, de donde proviene la mayor parte de frutas y verduras rescatadas. Los voluntarios organizan la distribución hacia comedores, merenderos, hogares maternoinfantiles y espacios judicializados, articulando con donantes y con los propios comedores para concretar cada entrega.
La logística se volvió más compleja por la merma de rescatistas y de móviles disponible, pero aun así continúan abasteciendo a los 22 lugares con los que trabajan en distintos barrios de la ciudad.
“Llevamos rescatados este año más o menos 28.358 kilos. Sólo en el 2025 llevamos superados más de 110.000 kilos recuperados durante estos diez años. La mayoría de lo que estamos recuperando hoy por hoy es frutas y verduras del Mercado Central y después obviamente tenemos diferentes alimentos que son recuperados tanto de eventos como excedentes ya sea de producción de panaderías, de restaurantes y por supuesto también trabajamos mucho con distribuidoras, ya sea de lácteos o alimentos no perecederos”, resumió Gionas Borboy, coordinador de la Red Alimendar.
A su vez, recordó que el último operativo se hizo el jueves, con dos rescates consecutivos: primero en La Pana, donde juntaron unos 35 kilos de panificados entre facturas y medialunas tras el aviso que recibieron alrededor de las 19.30. Luego, en el Mercado Central, donde cerca de las 20.30 lograron recuperar aproximadamente 600 kilos de frutas y verduras.
Ese mismo día, los panificados se derivaron a dos hogares de niños judicializados, a un jardín maternoinfantil y a un comedor que también funciona como merendero.
Las frutas y verduras se distribuyeron entre cinco comedores de los barrios A 3-2, Santa Rita, Manantiales, Sol de Misiones, y dos espacios ubicados en Santa Rita.
“Lo que más solemos recuperar son frutas y verduras, y lácteos en una tercera posición. Después, alimentos no perecederos. También recuperamos todo lo que es excedentes de producción tipo panificados o de fiestas de servicio, de eventos”, detalló.
En paralelo, precisó que hoy trabajan con 22 lugares, en su mayoría comedores y merenderos, aunque también acompañan hogares de niños judicializados y un hogar maternoinfantil.
Esos espacios están ubicados en barrios como San Onofre, San Isidro, Sol de Misiones, Belén, Itaembé Guazú, la zona de las 508 Viviendas, Manantiales, la chacra 181, Santa Rita y Porvenir 2, entre otros puntos.
Estos espacios son autogestionados y la red se encarga de articular donaciones, generar puentes directos con empresas o clubes y organizar la logística para que los excedentes lleguen a destino.
“De esos 100.000 kilos que hemos recuperado durante estos diez años, un 60 a 70% aproximadamente fueron frutas y verduras y el resto excedentes. Estamos hablando de un 75 o un 80% de excedentes provenientes del Mercado Central. Y, sin duda, nuestra idea es poder seguir ampliando en ferias francas y, por supuesto, también en el Mercado Concentrador, donde también en algún momento ya hemos accionado”, explicó el referente.
Compleja logística
Al mismo tiempo, Borboy mencionó que actualmente son unos quince voluntarios y que ese número se vio mermado de manera considerable por la crisis económica. Muchas de las personas que antes tenían disponibilidad ahora necesitan sostener dos o tres trabajos.
Esa situación también impacta en la logística, ya que es complejo pedir a los rescatistas que pongan su vehículo a disposición de los operativos, lo que obliga a la organización a reinventarse continuamente para poder sostener los resultados y afirmar que los objetivos trazados se fueron superando con el paso del tiempo.
“Esto está relacionado directamente a la participación de diferentes actores al momento del rescate. Cuando se genera un rescate de alimentos, le damos tres opciones al donante como para poder llevar adelante la recuperación de alimentos. En una primera opción, le preguntamos al donante -gracias a que tenemos geolocalizado y ubicados a los comedores-, si lo pueden llevar ellos. Un comedor, tres comedores que están en Villa Cabello le resultan mucho más fácil a un donante que está en algún club, como por ejemplo el Capri, que nos suele donar arroz a la valenciana solidario, que están vendiendo para juntar fondos las mami’s hockey o los chicos de rugby”, describió el coordinador.
Y agregó: “La primera pregunta es si lo pueden llevar ellos, y eso en muchos casos la respuesta es sumamente positiva y directamente, a veces, ya ni se comunican con nosotros, sólo le llevan al comedor que ya conocieron gracias al puente que se generó en algún momento. Si el donante no puede entregar esos alimentos, es ahí donde accionan los comedores. Muchos comedores tienen móvil o tienen vecinos que están dispuestos a colaborar con los comedores, y es ahí donde el comedor pasa a buscar estas donaciones de alimentos o si no los voluntarios”.
De igual forma, planteó que una de las búsquedas centrales es seguir poniendo sobre la mesa la problemática del desperdicio de alimentos, a la que definió como sumamente grave por su impacto ambiental, social y económico a partir del vínculo que mantienen con referentes de toda Latinoamérica y de otros países.
Según señaló, este desperdicio aparece como una de las causas que más dañan la capa de ozono y, al mismo tiempo, convive con la inseguridad alimentaria que atraviesan muchas personas.
En ese intercambio con bancos de alimentos de México, Colombia, Ecuador, Perú y con organizaciones como slow food, todos coinciden en que, si los distintos sectores trabajaran de manera articulada para reducir el desperdicio, podrían resolverse múltiples problemáticas, incluido el hambre.
“Existen ocasiones donde ni el donante ni el comedor pueden acercarse y es ahí donde los voluntarios rescatistas accionan. Gracias a donantes del sector privado, que nos ayudan con el tema del combustible, nosotros pasamos a poder tener ese fondo como para ocuparlo y trabajarlo en el momento de las actividades que están relacionadas a alimentar”, ejemplificó.
Navidar agasaja a cocineras comunitarias
La propuesta Navidar busca reconocer a las cocineras comunitarias que sostienen comedores y merenderos durante todo el año. La iniciativa invita a vecinos, comercios y organizaciones a sumar aportes accesibles con productos típicos de la fecha como pan dulce, budines o garrapiñadas, para armar las cajas navideñas sin requerir manipulación especial.
Quienes deseen colaborar pueden acercar alimentos o realizar una transferencia al alias navidar.posadas. Para coordinar donaciones está disponible Soledad Soler al 376-4876733 y para consultas de prensa Gionas Borboy al 376-5077674. También se comparten actualizaciones en Instagram en la cuenta (alimendarposadas).

