
Una obra nacida del reciclaje, el arte y la convicción ambiental transforma una chacra lindante a la ciudad de San Pedro
miércoles 11 de febrero de 2026 | 6:05hs.
Rosana Maydana y Marcelo Gutiérrez son los creadores. Foto: Carina Martínez
Inspiración, creatividad y conservación se entrelazan con naturaleza, espiritualidad e historia para dar origen a una obra única: un espacio que abraza más de tres décadas de reconstrucción de monte devastado y que hoy está convertido en reserva.
El espacio fue construido de manera artesanal por sus propietarios con materiales reciclados como botellas y troncos que permiten una conexión única con el universo desde la entrada hasta la bellísima cúpula.
Marcelo Gutiérrez y Rosana Maydana siempre sorprenden con sus proyectos para dar vida o lo que para muchos es basura; son los administradores de la Reserva Privada Selva Madre Misionera.
Con el eje puesto en la reconstrucción de una chacra lindante a la zona urbana de San Pedro, la acción pone en evidencia que cambiar los paisajes del monte destruido es posible. Entre la arboleda donde predominan especies nativas, un bosque de chachis y especies de pájaros como la urraca azul, las construcciones se destacan por su aspecto ecológico.
Hecho con materiales reciclables
“Planeamos un diseño dentro de lo que le llaman la geometría sagrada, está construido con todo lo que se pueda reciclar, por eso van a ver muchas botellas, todos los troncos son de madera que se secaron acá”, expresó Marcelo Gutiérrez y precisó: “Fue una ocurrencia cortar los troncos en 25 centímetros y hacer la mampostería con material, botella y madera. Así, con la tirantería de troncos secos hechos a motosierra, tomó esta forma loca”.
Al momento de pensar en una construcción ecológica se debe dedicar tiempo en juntar las botellas, encontrar árboles que se hayan caído y estén secos. “Es cuestión de tener tiempo, voluntad y convicción de que se puede armar con eso porque al principio parece que no lo terminás más”, contaron.
Sólo por un tiempo Marcelo contó con un ayudante; el resto lo hizo sólo con la compañía de Rosana, que realizó su mágica intervención artística al momento de la decoración, cuidando del más mínimo detalle para asegurar que la edificación perdure en el tiempo considerando que se trata de materiales que no se adhieren al concreto.
Además de la forma hexagonal, el tipo de material con el que está hecho el refugio llama la atención por su cúpula: su propósito es una entrada de luz en la parte más alta del techo, que sí fue un desafío por ser la primera que construye Marcelo. Está hecha de tal manera que su resistencia es alta y las botellas de colores le dan un ambiente mágico.
El piso también atrae la mirada no sólo porque también está hecho con revestimientos reciclados, sino por la forma, ya que íntegramente es como un caleidoscopio donde triángulos se repiten en espejo y todo juega alrededor de un hexágono. Uno de los sectores en los que la naturaleza cobra vida es en los sanitarios, donde dejaron un árbol entre la construcción.
Muchas veces al momento de pensar en combinar madera para la mampostería el temor está en que no resista y que con el tiempo se convierta en un problema. En ese sentido, Marcelo argumentó que el primer secreto es separarla de la humedad del suelo y, en los techos, darle buenos aleros para que no se mojen o que se mojen lo mínimo y así no conserven esa humedad. “Lo que hago es pasarle gasoil con aceite negro, que es una alternativa económica a productos industriales como las lacas”, dijo.
Otra de las inquietudes que puede surgir tiene que ver con la firmeza de las paredes con este tipo de construcción. En este caso, cada lado del hexágono está sostenido por un encadenado que a la vista no se percibe porque está estéticamente decorado con madera.
Selva misionera como decoración
Una vez que Marcelo dejaba concluida la construcción en determinados espacios llegaba el momento de la intervención artística de Rosana. Su arte, sus pinturas, se inspiran en la naturaleza y es el toque mágico que permite una primera conexión.
“La idea era mostrar la identidad misionera con cuadros de aves y, después, tengo dibujos a mano alzada, blanco y negro, luz y sombra de otras aves. Estamos en etapa de proceso, pero la idea es que haya arte por todas partes y que refleje lo que tenemos también acá en la reserva, porque los cuadros son de fotos reales que fueron tomadas acá”, explicó la artista haciendo énfasis en el sentido de pertenencia, la identidad y el valor que le dan a cada uno de los logros en estos 30 años de reconstrucción del paisaje natural.
“Es transmitir preservación de manera creativa para que podamos ir limpiando un poco de nuestra mugre. Sólo en botellas generamos miles y miles de toneladas que se tiran. Si tuviéramos la cultura de reutilizar más, entre todos limpiaríamos nuestra ciudad. Creemos que si la gente ve y conoce lo que se puede hacer con esos materiales, lo puede imitar. Yo estoy disponible para explicar cómo hacerlo, porque esa es la idea: que pasen a utilizarlos como material de construcción”, sostuvo Marcelo para cerrar.

