
El presidente venezolano acusó al gobierno de Trump de mostrar la “amenaza del imperialismo” en la región
domingo 26 de octubre de 2025 | 6:02hs.
El mandatario venezolano llamó a la población civil a conformar milicias. Foto: AP
El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, afirmó que el gobierno de Estados Unidos está fraguando un conflicto bélico en su contra a medida que el buque de guerra más grande del mundo se acerca al país sudamericano.
En una transmisión nacional ayer por la noche, Maduro acusó al gobierno del presidente Donald Trump de “inventarse una nueva guerra eterna”.
El gobierno estadounidense ha aumentado la presión sobre Maduro al acercar a Venezuela el portaaviones USS Gerald R. Ford, con capacidad para 90 aviones y helicópteros de ataque.
El portavoz del Pentágono, Sean Parnell, indicó ayer en redes sociales que se ordenó el despliegue del USS Gerald R. Ford y su grupo de ataque en el Comando Sur de Estados Unidos para “reforzar la capacidad de Estados Unidos para detectar, monitorear y obstaculizar a actores y actividades ilícitas que ponen en riesgo la seguridad y la prosperidad” de ese país.
El anuncio constituye la más reciente escalada de poderío militar en la región y se suma al del décimo ataque comunicado por el gobierno de Trump a una supuesta embarcación que, asegura, pretendía ingresar droga a Estados Unidos.
“Se están inventando una nueva guerra eterna, prometieron que más nunca se metían en una guerra y se están inventando una guerra que nosotros vamos a evitar”, aseguró Maduro.
Al menos 43 personas han muerto por la acción militar de Estados Unidos en aguas del Caribe y en el Pacífico Oriental, desde que en septiembre empezó su campaña con el despliegue de buques de guerra para combatir según afirma los cárteles de drogas latinoamericanos.
El gobierno estadounidense también duplicó a inicios de agosto una recompensa de 50 millones de dólares por la captura de Maduro, a quien acusa de narcoterrorismo.
El relato de Estados Unidos sobre Venezuela y sobre él “presidente obrero” es “extravagante, mentiroso, falso y negador de la realidad”, dijo Maduro en la cadena televisiva.
Ante lo que Venezuela ha calificado como una “amenaza del imperialismo”, el gobierno sudamericano movilizó a sus fuerzas de seguridad en el territorio y llamó a la población civil a conformar las milicias que reciben adiestramiento, mientras se realizan continuos ejercicios militares para defender “la soberanía”, según el gobierno.
“Que el imperialismo diga y haga lo que le da la gana, nosotros aquí estamos tranquilos serenos y en paz y seguiremos produciendo”, aseveró el presidente sudamericano. Países como Colombia, México y Cuba han condenado el despliegue militar estadounidense.
Preocupación en la región
La presidenta mexicana Claudia Sheinbaum y su colega colombiano Gustavo Petro condenaron el jueves los ataques de las fuerzas armadas de Estados Unidos contra lanchas que supuestamente transportaban droga en el océano Pacífico.
Sheinbaum reaccionó una vez más con cautela frente a las acciones del gobierno del presidente Donald Trump, con el que mantiene negociaciones para evitar la aplicación de fuertes aranceles a algunos productos mexicanos, y dijo al ser consultada sobre los ataques estadounidenses en el Pacífico que “obviamente no estamos de acuerdo”.
La declaración se dio un día después de que Washington confirmara un noveno ataque en el Pacífico contra una embarcación que presuntamente llevaba drogas y la muerte de tres personas que iban a bordo.
La acción se suma a otra que se ejecutó el martes, también en el Pacífico oriental, en el que murieron dos personas.
Los ataques fueron distintos a los siete previos que se realizaron en las últimas semanas en aguas del Caribe en los que han muerto al menos 37 personas y que han tensado aún más las tirantes relaciones entre la administración de Trump y los gobiernos de Venezuela y Colombia.
Durante su conferencia matutina, la mandataria mexicana recordó que hay leyes internacionales que establecen cómo operar frente al presunto transporte ilegal de drogas y de armas en aguas internacionales. “Así lo hemos manifestado al gobierno de Estados Unidos”, agregó.
El presidente de Colombia, en la mira de Donald Trump
El gobierno de Estados Unidos impuso sanciones el viernes a su homólogo colombiano Gustavo Petro, a su familia y a un miembro de su gobierno por acusaciones de participar en el tráfico global de drogas, intensificando drásticamente las tensiones con el mandatario izquierdista de uno de los aliados más cercanos de Estados Unidos en América del Sur. El Departamento del Tesoro estadounidense impuso las sanciones contra Petro; su esposa, Verónica del Socorro Alcocer García; su hijo, Nicolás Fernando Petro Burgos, y el ministro del Interior, Armando Alberto Benedetti. Petro “ha permitido que los cárteles de la droga prosperen y se ha negado a detener esta actividad”, según dijo el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, en un comunicado. “El presidente (Donald) Trump está tomando medidas enérgicas para proteger nuestra nación y dejar claro que no toleraremos el tráfico de drogas hacia nuestro país”.
Las sanciones recrudecen un enfrentamiento entre el presidente republicano de Estados Unidos y el primer gobernante izquierdista de Colombia, que en gran parte surgió a raíz de los mortales ataques del ejército de EE.UU. contra embarcaciones en aguas de América del Sur que supuestamente transportaban estupefacientes.

