
Hugo, Verónica y Juan Manuel reversionan la tradición con propuestas únicas. Desde una caipirinha hasta un gin tonic, reinterpretan la esencia apostoleña en cada trago
miércoles 12 de noviembre de 2025 | 11:33hs.
En Apóstoles, donde el aroma de la yerba mate forma parte del aire y de lo cotidiano, tres emprendedores encontraron la forma de hacer que esa esencia también se sirva en vaso (o mejor aún, en copas). Con historias distintas pero un mismo impulso creativo, Hugo Trombetta y Verónica Alcantara junto a Juan Manuel Castro transformaron la tradición en experiencia sensorial, fusionando lo local con lo contemporáneo.
La idea de Hugo (Dolce Vita) nació detrás del mostrador de su pizzería, casi como un juego de coherencia. “Ya teníamos la pizza de yerba mate, donde usamos el soluble para darle sabor a la mozzarella —cuenta—. Entonces pensamos: si hay un plato con yerba, tiene que haber también un trago.”
Esa premisa fue el punto de partida para una serie de pruebas que lo llevaron a reinventar un clásico del litoral: la caipirinha. El proceso, según explica, respetó la esencia de la receta original pero con un toque de identidad local. “Seguimos el paso a paso tradicional, pero cambiamos el limón común por el limón mandarina, que es típico de la zona. Después hacemos un almíbar con yerba mate soluble y mezclamos todo con caña, hielo granizado y mucha dedicación.”
Hugo habla con el mismo orgullo con el que sirve sus creaciones. “La yerba es muy versátil —dice—. Nos permite innovar sin alterar el alma de la receta. Y cuando los clientes prueban la caipirinha, siempre se sorprenden: reconocen el sabor del mate, pero en una versión totalmente nueva.”
Quienes también apostaron a la yerba mate son Verónica y Juan Manuel ( Coffee & Pizza Wheel), que también exploran nuevos caminos para su emprendimiento gastronómico. Hace dos meses, decidieron junto a su equipo incorporar cócteles a la carta. “Queríamos que nuestros tragos tuvieran identidad propia, algo que hablara de nosotros, de Apóstoles”, recuerda.
La búsqueda los llevó a capacitarse con un bartender de Posadas. Durante el curso aprendieron las bases de la coctelería clásica, pero pronto sintieron que necesitaban ir más allá. “Entre todos pensamos que debíamos crear algo nuestro, que nos representara. Así, entre charlas, debates y pruebas, nació Aura Verde”, cuenta Verónica.
El nombre parece condensar todo lo que el cóctel significa: frescura, naturaleza y energía. La receta combina Gin, vermouth Bianco, agua tónica y un almíbar artesanal elaborado a partir de una maceración en frío de yerba mate durante más de doce horas. “El secreto está en las proporciones y en la paciencia —explica—. La maceración concentra los sabores sin amargor, y cuando se mezcla con el resto de los ingredientes, el resultado es equilibrado, suave y refrescante.”
Aunque el cóctel está pensado para todo público adulto, Verónica reconoce que los más jóvenes lo adoptaron con entusiasmo. “Es dulce, fresco y tiene un toque local que llama la atención. Lo estamos promocionando en redes y medios locales, y la respuesta es increíble.”
La emprendedora no planea detenerse. Su equipo ya trabaja en nuevas formas de incorporar la yerba mate a la pastelería artesanal. “Estamos experimentando con masas, rellenos y almíbares —anticipa—. La idea es que la yerba siga siendo protagonista, pero desde otro lugar.”
En ambos casos, la yerba mate deja de ser sólo una bebida tradicional para convertirse en un ingrediente de innovación. Lo que une las historias de Hugo, Verónica y Juan Manuel es la búsqueda de identidad a través del sabor, el deseo de reinterpretar la herencia cultural misionera y convertirla en una experiencia que se pueda compartir, disfrutar y, sobre todo, sentir.
En cada trago, en cada experimento, hay una afirmación silenciosa: la tradición no está reñida con la creatividad. Solo hace falta mirarla con otros ojos, con la misma pasión con la que Hugo exprime un limón mandarina o Verónica espera paciente la maceración de la yerba. Porque en Apóstoles, el mate ya no solo se ceba: también se brinda.

